jueves, 28 de junio de 2018

Únete al reto de meditación para disfrutar de unas vacaciones sin estrés

Empieza a meditar, integra el mejor hábito en tu vida
Cada vez más personas se están dando cuenta de la necesidad de hacer algo para controlar la
mente y conseguir una mayor paz interior. El estrés, las preocupaciones, y la vida ocupadísima
que todos llevamos en la sociedad occidental nos hacen a veces sentirnos mal o sufrir de
ansiedad. Además, al no ser capaces de escoger los pensamientos que tenemos, a menudo
experimentamos problemas, nuestras relaciones personales se ven perjudicadas y nos
sentimos enfadados o deprimidos. Todos buscamos sentirnos felices en todo momento y de
manera estable, pero la mayoría de las personas no sabe cómo lograrlo.
Existe un método milenario, que proviene del mundo oriental y de las enseñanzas de Buda, y
que no solo ha ayudado a muchas personas en el pasado sino que también nos puede ayudar
a nosotros ahora: la meditación. Seguro que has escuchado hablar de ella y de un concepto
muy de moda en los últimos tiempos, el mindfulness.

¿Crees que es importante aprender a practicar la meditación?
Tanto la felicidad como el sufrimiento son estados mentales, por lo tanto se puede ser feliz
adiestrando nuestra mente. Cuando meditamos la mente se calma, sentimos paz y creamos
un espacio en nuestro interior. Si aprendemos a mantener este espacio, nos mantendrá con
serenidad y alegría en todo momento, y seremos capaces de decidir antes de reaccionar.
Para aprender a meditar comenzamos con meditaciones sencillas, basadas por ejemplo en la
propia respiración, pero a medida que avanzamos podemos ir realizando meditaciones más
significativas. En ellas lo que hacemos es fundir la mente con lo que llamamos un “objeto de
meditación virtuoso”, esto es un sentimiento o pensamiento basado en sabiduría y que nos
hace experimentar una profunda paz a la vez que nos ayuda a ir cambiando tendencias
negativas en nuestra manera de pensar o de actuar. Todo con el objetivo de ser más felices y
poder hacer felices a los demás.
Fortalecer nuestra retentiva y concentración a través de la meditación y el mindfulness es como
hacer gimnasio con nuestra mente. Aunque cuando empezamos puede parecernos difícil,
enseguida que ganamos “fuerza mental” se va volviendo cada vez más sencillo y gozoso. ¡Es
una maravilla!
¿Y qué es el mindfulness?
El mindfulness no es otra cosa que la Retentiva mental, es decir, la capacidad de la mente para
mantenerse enfocada en un pensamiento. Lo que ocurre es que no todos los pensamientos
son positivos ni beneficiosos, y a veces enfocarnos de manera incorrecta puede hacernos
generar perturbaciones mentales. Por eso, el entrenamiento del mindfulness debe ir
acompañado de sabiduría para conocer bien en qué pensamientos o sentimientos debemos
concentrar la mente si queremos lograr el objetivo: Sentirnos felices y disfrutar de paz interior
en todo momento.
Para ello, mediante la meditación analítica y de emplazamiento, permitiremos que la virtud se
mantenga en nuestra mente cada vez durante más tiempo, hasta que al final nunca nos
abandone.
¿Te interesa pero no has encontrado el lugar apropiado ni el momento?
El venerable Gueshe Kelsang Gyatso ha adaptado este método para las personas del mundo
moderno, de manera que podemos adquirir una valiosísima práctica diaria que mejorará todos
los ámbitos de nuestra vida.
Como explicábamos en el artículo ¨Todos tenemos el billete para llevar una vida significativa¨, cualquier persona tiene el potencial de aprender a controlar la mente y ser feliz de
verdad, así que no dudes que tú también vas a ser capaz de meditar y mejorar la calidad de tus
pensamientos. Con la meditación y las enseñanzas del Budismo Kadampa puedes ir
descubriendo progresivamente el método para lograrlo.
La meditación es un hábito que debemos integrar en nuestra vida si queremos experimentar
sus profundos beneficios, por ello, como en todo hábito te ayudará cierta constancia y
regularidad. ¡Aprovecha este mes de julio y apúntate al Reto 15 días con Mindfulness!

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Cómo sabes que no estás soñando?


El conocimiento de la vacuidad es superior a todo otro conocimiento”.
Yhe Tsongkhapa, gran maestro budista que vivió en el Tibet y difundió el budismo kadampa, afirmó de este modo que no existe sabiduría superior a aquella que comprende y conoce la vacuidad. Esto es así porque es un conocimiento que se opone de manera directa a aquello que nos mantiene atrapados en el samsara y que es el origen de todos nuestros problemas y sufrimientos: la ignorancia del aferramiento propio.
Yhe Tsongkhapa nos anima a querer escuchar enseñanzas, meditar y entender qué es la vacuidad. ¿Qué mejor motivación podría haber? La sabiduría que comprende la vacuidad nos libera para siempre de todo el sufrimiento. No obstante, se trata de un conocimiento tan profundo que nos resulta complicado de entender e incluso de aceptar. A veces nos desanimamos o preferimos otras enseñanzas del budismo con las que conectamos con más facilidad.
Pero la verdad es que no importa si al principio nos parece difícil, no hay motivo para desanimarnos, sino que simplemente necesitamos leer, escuchar, contemplar, sin prisa ni agobios, para dejar que esta sabiduría que es tan especial vaya entrando en nuestra mente de manera progresiva. Al principio tal vez conseguimos una comprensión intelectual, en la que, por supuesto, podremos ir mejorando y, con el tiempo, también, cierta experiencia al recordar la vacuidad en la vida diaria. Solo con esta práctica de retentiva mental descubriremos el efecto tan positivo que produce y cómo nos ayuda a mantener la paz interior. ¡Esta experiencia será el motor para seguir animados en avanzar y alcanzar realizaciones más avanzadas!

¿Qué es la vacuidad?
La vacuidad es la forma en la que las cosas, los fenómenos y las personas existen de verdad, que es contraria al modo en que las percibimos.
La vacuidad es, por tanto, la naturaleza verdadera de todo aquello que percibimos, y se dice que es contraria al modo en que nos parece que existe porque todas las apariencias que tenemos son engañosas. Debido a que nos engañan, nos aferramos fuerte a ellas como si fueran reales y las experimentamos con mucha intensidad, sufrimos y generamos perturbaciones mentales que nos impiden disfrutar de felicidad.

¿Cómo percibimos normalmente las cosas?
Percibimos el mundo como algo sólido y real que existe fuera de nuestra mente. Ese mundo está ahí, y yo con mi mente lo percibo y experimento.
Pensamos que los objetos y las personas tienen características positivas o negativas por su propio lado, y por tanto los clasificamos como agradables o desagradables. De igual manera nos ocurre con todas las circunstancias que experimentamos: pensamos que son favorables o desfavorables y en función de cómo se nos de esa “suerte” nos sentimos contentos o generamos frustración, enfado o insatisfacción. Dependemos de las situaciones externas y por ello siempre estamos intentando cambiarlas para sentirnos bien.

Si no es así, ¿de qué modo existen las cosas?
¡Esta es la pregunta que puede cambiar nuestra vida!
Las cosas, el mundo que percibimos, no existen fuera de nuestra propia mente. Nuestra mente crea y proyecta todo lo que percibimos y por eso, en función de cómo tenemos la mente y de los pensamientos que permitimos aflorar en ella podemos experimentar las cosas de una manera u otra. Es imprescindible aprender a controlar la mente y a generar estados mentales positivos.

Aunque los fenómenos aparecen directamente ante nuestros sentidos como si tuvieran existencia verdadera o inherente, en realidad carecen o son vacíos de este tipo de existencia. Un libro, nuestro cuerpo, nuestros amigos, nosotros mismos y todo el universo solo son, en realidad, apariencias mentales, como los objetos que vemos en sueños.” Cómo Transformar Tu Vida, Gueshe Kelsang Gyatso.

Buda explicó que las apariencias que tenemos son como ilusiones, en función de nuestro karma tenemos apariencias a las que nos aferramos con intensidad, como si existieran de verdad y tuvieran gran importancia. Por eso sentimos que todos nuestros problemas son tan importantes y reales, de la misma manera que nos ocurre cuando soñamos. En el mundo de los sueños también creemos que todo es real y nos relacionamos con esas apariencias como si existieran realmente. Hasta que nos despertamos.
Buda significa “ser despierto”, porque se ha despertado de la ignorancia que se aferra a los fenómenos y las apariencias como si fueran reales. Recordar la vacuidad suaviza increíblemente todas nuestras experiencias, ya que recordamos que que no existen por su propio lado sino que son proyecciones y apariencias, como espejismos que nos engañan. Gracias a esta sabiduría eliminamos todo el drama de nuestra vida y disfrutamos de paz y felicidad.

La vacuidad es una enseñanza de Buda sutil y extensa. El fin de semana del 1 de junio tendremos la oportunidad de profundizar en ella en este curso:

LA VIDA ES SUEÑO. La Gran Madre Prajnaparamita. El Sutra del Corazón.
1-4 de junio 2018

Guiado por guen Gomchen, maestro del Centro meditación kadampa de Londres, siguiendo la presentación del Festival Internacional Kadampa de primavera 2018.
http://www.meditarabcn.org/retiros/especializados/retiro-postfestival-primavera/


jueves, 26 de abril de 2018

¿En qué te refugias?

¿Qué es el Refugio budista? Si buscamos en el diccionario, refugio es un lugar que sirve para protegerse de un peligro, pero también la protección o amparo que una persona encuentra en otra o en algo librándola de un peligro.
Es en esta segunda acepción que entendemos las enseñanzas del Dharma sobre el Refugio, y es justo en eso en lo qué consiste esta preciosa mente.

Durante toda nuestra vida buscamos refugio, no solo para protegernos de peligros sino también de cualquier malestar. Si algo tenemos claro es que queremos ser felices y no sufrir, ¡no queremos experimentar ninguna sensación desagradable! Esto es algo en lo que todos estamos de acuerdo.

Ya de pequeños buscábamos refugio y amparo en nuestros padres, confiábamos en que velaban por nosotros y a su lado nos sentíamos seguros. Si alguno de ellos nos llevaba de su mano, sentíamos que nada malo nos podía ocurrir. Y con los años continuamente hemos ido tras diferentes objetos, personas o deseos, siempre buscando aquello con lo que “sin duda seremos felices”, como por ejemplo conseguir ser la pareja de alguien que nos gusta, encontrar el trabajo de nuestros sueños, tener éxito en nuestros negocios, o lucir la forma física con la que estaremos atractivos en el verano. Para todo ello invertimos esfuerzo y mucha energía, pero después jamás llegamos a sentirnos plenamente satisfechos y acaban por surgir nuevas metas y aspiraciones.

Incluso, si lo pensamos bien, en un solo día buscamos refugio en varias y diferentes cosas para apaciguar nuestro malestar. Por ejemplo, si tenemos calor y sed, buscamos refugio en un refresco; si nos sentimos cansados, buscamos un sofá para descansar; si llueve, nos refugiamos en un paraguas; cuando nos sentimos tristes o queremos divertirnos, llamamos a un amigo; calmamos nuestro estrés con clases de yoga; etc, etc….. ¿Quién no se ha comido un dulce por aburrimiento o ansiedad? Nos refugiamos constantemente, ¡necesitamos amparo!

Lo que ocurre es que la verdadera felicidad, que es duradera y estable, solo es posible encontrarla en la paz interior o paz mental, siendo libres de experimentar perturbaciones como el enfado, los celos, o el apego, y dejando de tener percepciones distorsionadas de la realidad. Por lo tanto todas esas condiciones externas no son un verdadero refugio último y acaban por decepcionarnos.

Los seres que han alcanzado la iluminación, es decir, la sabiduría total que les permite experimentar felicidad en todo momento y ver las cosas de la manera en que realmente existen, se denominan Budas. Las enseñanzas que dieron y dan son el Dharma, y los practicantes puros que han alcanzado realizaciones de estas enseñanzas y que nos inspiran con su ejemplo, Sangha. Estos tres se conocen como las Tres Joyas – la Joya de Buda, la Joya del Dharma y la Joya de la Sangha – y son verdaderos objetos de refugio.

Los budistas reconocemos que las tres Joyas nunca nos decepcionan y que son aquello que realmente nos puede proteger ahora y siempre. ¿De qué manera? Siendo conscientes de que, sin elección, vamos a tener que experimentar miedos y sufrimientos, como los de las enfermedades, la vejez o la muerte, y que estos continuaran en nuestras vidas futuras, comprendemos que realmente necesitamos adquirir sabiduría, cambiar nuestros puntos de vista y llevar a cabo un método para que nuestra mente esté controlada y disfrute de paz. Enseguida que ponemos en práctica las enseñanzas de Buda comprobamos que funcionan y que cada vez estamos mejor. ¡Así que confiamos en ellas para nuestro desarrollo!

La mente de Refugio se basa en el reconocimiento de que necesitamos protegernos y en la confianza o fe en Buda, el Dharma y la Sangha. Con ella, surge en nosotros la firme determinación de practicar el dharma, y poner esfuerzo en recorrer este camino interior, que es tan significativo. ¡Es una mente muy poderosa e imprescindible para poder avanzar y progresar!

Cuando sientes de corazón la protección de las Tres Joyas, te sientes especial y afortunado/a. Por fin has entrado en el camino correcto para lograr el deseo de ser feliz para siempre, y entonces solo te falta recorrerlo con alegría. Finalmente, nosotros podremos llegar a convertirnos en un objeto de refugio para todos los seres. ¿Te imaginas? 

.....................

Este fin de semana tenemos un retiro de meditación de la práctica de refugio:

Más info:

martes, 20 de febrero de 2018

¿Sabes las diferencias entre el apego, el deseo y el amor?


¿Qué es el apego?
No es lo mismo que el deseo, nosotros necesitamos deseos, pero no necesitamos apego.
El apego literalmente significa un deseo pegajoso. Hay una “pegajosidad”, o necesidad, o dependencia, centrada en nosotros mismos, que está asociada con el apego. Es como decir: “te necesito a TI para que me hagas a MI feliz” lo que es opuesto a pensar “YO quiero hacerte feliz, a TI” que es en realidad el amor. El apego nos hace más débiles y nos quita la llave de nuestra felicidad, en cambio el amor nos da fortaleza y nos permite estar a cargo de nuestra felicidad.
En el apego, todo es acerca de MI y de lo que YO puedo obtener de ti en cambio en el amor el asunto va sobre lo que yo te puedo dar o hacer por TI.
Hay tres clases o niveles de amor: el amor afectivo, el amor que estima los demás y el amor desiderativo.
El amor afectivo, es cuando nos cae bien alguien y tenemos un sentimiento cálido hacia ellos, como el que siente nuestra madre al vernos, después de estar un tiempo separados, de manera incondicional se deleita sin pensar: “te quiero para que hagas algo por mí”. Si pensamos sobre cuan especial es alguien, lo llegaremos a estimar y lo consideramos especial. Querremos cuidarlo y su felicidad nos importará. Por tanto, cuando estimemos a esta persona, nuestra pregunta será: ¿es ella feliz? La respuesta normalmente es, bueno podría ser muchísimo más feliz, y entonces desearemos que ella tenga lo que necesita, que sea feliz ahora y siempre. Este es el amor desiderativo.

Pero en cambio, el apego, está en contra de manera horrible de todos estos tipos de amor, aunque para nosotros al principio puede ser muy difícil diferenciarlo en nuestras relaciones porque está muy mezclado. Buda es tan bondadoso al explicarnos estas diferencias de manera tan clara.


Podemos aprender a reducir el apego y aumentar el amor en todas nuestras amistades cercanas lo cual nos garantiza una vida con más significado y alegría.

En el libro del ven. Gueshe-la Cómo comprender la mente dice:El apego se define como “ el factor mental perturbador, que observa un objeto contaminado, considera que es una causa de felicidad y lo desea”.
Contaminado, significa teñido por la ignorancia del aferramiento propio. El objeto o persona por el que sentimos apego aparece como real, es decir, que está ahí fuera, independiente de nuestra mente, como si no tuviera nada que ver con nosotros.
El apego cree que la felicidad está fuera, atribuyéndosela a cosas y personas, y se opone a una mente apacible. Ya sea un pastel de crema o una persona, pero lo que vemos no tiene nada que ver con nosotros. Parece como si pudiera darnos la felicidad que deseamos desde su propio lado y como nuestra felicidad está AHÍ, lo necesitamos para lograrlo.
En el caso del apego, los objetos o personas parecen tener este poder para HACERME FELIZ en el caso del enfado parece como si tuvieran el poder para HACERME INFELIZ.

Como se mencionó, el apego o deseo incontrolado no es lo mismo que el deseo. Hay muchos deseos que no son perturbaciones mentales y que debemos cultivar, como por ejemplo el deseo de ayudar a los demás, el deseo de lograr la felicidad pura, incluso el deseo de superar el deseo incontrolado!
Y hay muchos deseos neutros también, como por ejemplo, el deseo de abrir la puerta. Sí elimináramos todos nuestros deseos, ni siquiera podríamos funcionar, se trata de observar QUÉ es lo que deseamos para identificar si ese deseo nos lleva a ser más felices o a sufrir.

Cómo se desarrolla el deseo incontrolado

De una manera muy simple, el apego exagera las cualidades aparentes de un objeto hasta que sentimos que lo necesitamos. Aquí otra definición de Cómo comprender la mente:
Primero percibimos o recordamos un objeto contaminado y sentimos que es atractivo, luego nos fijamos en sus buenas cualidades y las exageramos. Entonces, con una idea exagerada de las mismas, lo consideramos deseable y lo deseamos. Finalmente, nuestro deseo nos une de tal manera al objeto que sentimos como si estuviéramos adheridos o absortos en él. Solo cuando se hayan completado todas estas etapas habremos generado apego.
Esto es muy diferente al amor que no distorsiona el objeto sino que lo reconoce por lo que es, por ejemplo reconoce la bondad de los demás. Nuestras mentes neutras tampoco distorsionan el su objeto. Por ejemplo tú vas al canasto de calcetines para decidir qué calcetines usar hoy, pero no te quedas un montón de horas pensando en ello, a no ser que seas un caso muy triste. Cuando hay apego ha de estar presente una exageración de las cualidades del objeto.
Podemos exagerar a la velocidad del rayo!
La exageración es como la propaganda de una publicidad en nuestra mente. Simplemente conocemos a alguien y pensamos: Oooh! qué bonitos ojos!... Seguro que sería un buen marido…


Que piensas tú de esto?
..........................................................................................................................

TALLER DE MINDFULNESS para amar sin apego.

¡Apúntate aquí! ✎ https://bit.ly/2o3kpqY


☛ SÁBADO  5 MAYO  110:00 a 18:00h


● LUGAR C/ Girona 102, BCN-Eixample 


● Más info: 938 358 077 | info@meditarabcn.org









lunes, 5 de febrero de 2018

¿Te gustaría ser amigo de Buda?

Iniciación de Buda Shakyamuni
Durante muchísimo tiempo hemos puesto toda nuestra energía y esfuerzos en cambiar las condiciones externas, buscando satisfacer nuestros deseos, cumplir objetivos, cambiar a los demás y conseguir que las cosas nos sean favorables. Tal vez tú también sientes que has invertido mucha energía en encontrar una pareja o el trabajo perfecto, en mantener una buena reputación, en poder disfrutar de los placeres que te gustan, o en vivir experiencias con las que soñabas… Aun así, ¿has logrado sentirte del todo satisfecho/a?
Parece que enseguida que hemos alcanzado unos deseos surgen otros nuevos, y que cuando logramos una aparente felicidad, ésta es efímera y de pronto surge una nueva necesidad, un nuevo problema o preocupación. Atisha dijo “los objetos que deseáis no producen más satisfacción que beber agua salada”, ¡y es que satisfacer nuestros deseos temporales parece que, en lugar de calmarnos la sed, nos la incrementa!
Buda Shakyamuni nos animó a cambiar la dirección de nuestros esfuerzos, de afuera hacia adentro, y a cambiar nuestra mente haciéndonos expertos de ella. Nuestros amigos y familiares nos apoyan y nos ayudan, a veces con acierto y otras no, pero imagínate qué gran amigo aquél que, con sus consejos, te ayuda a lograr tu verdadero objetivo: ¡disfrutar de felicidad plena por fin!.
Para poder sentirnos plenamente satisfechos de una vez por todas necesitamos aprender a controlar nuestra mente. Buda impartió 84 mil enseñanzas para guiarnos, ¡tenemos un manual de instrucciones extenso y perfecto!
Aunque en esta época, y especialmente en el mundo occidental en qué vivimos, tenemos muy olvidada la dimensión espiritual y damos muy poca importancia a este aspecto. Podemos decir que vivimos en el extremo de la materialidad: buscamos en objetos externos aquello que nos debe hacer feliz, consumimos una cosa y luego otra, y siempre terminamos por sentirnos decepcionados. Sentimos un vacío que no somos capaces de identificar. Como dicen nuestros maestros, es como tener bajadas las persianas y sufrir porque no nos toca el sol.
El camino espiritual es un camino liberador que nos lleva inequívocamente hacia ese objetivo de lograr la felicidad. Si la buscamos en cualquier otro lugar, la búsqueda será infructuosa.

Al confiar en las enseñanzas de Buda empezamos a abrir “las persianas” de la espiritualidad y dejar entrar la luz, que es la inspiración y la sabiduría de quien ya recorrió el camino y alcanzó la meta de la felicidad permanente.  
...........................................................................................................................
Iniciación tántrica de Buda Shakyamuni y Comentario a la Oración liberadora y a las Oraciones para meditar
Del 09 al 12 de febrero en el KMC Montserrat.

+info: http://www.meditarabcn.org/iniciacion-tantrica-montserrat/