jueves, 15 de diciembre de 2011

Cena de Navidad en el Centro Budista Mahakaruna.

Anoche tuvimos la cena de navidad en el Centro Budista Mahakaruna de Barcelona -cualquier excusa es buena para reunirnos en torno a una mesa después de contemplar y meditar.
¿A ver si adivinas el tema de la conferencia?
"Cómo afrontar las fiestas familiares", o algo así.
Bueno, vale, no así exactamente. En realidad era: "Una velada por la paz en el mundo.
Enseñanzas sobre el buen corazón para unas fiestas felices en cualquier circunstancia".
Pero ya nos entendemos: cómo mantener un buen corazón en cualquier circunstancia.
Y es que las fiestas familiares (y en realidad cualquier tipo de fiestas, celebraciones, reuniones, familiares o no) dan pie a mucho despliegue de "importancia personal". (En budismo lo llamamos explícitamente "estimación propia"). Mucho más las reuniones familiares extensivas, donde tienden a emerger todas las "heridas", complejos, competitividad, guerras personales solapadas, facturas y resentimientos que se arrastran desde la más tierna infancia.

Pues bien, cómo afrontar esta prueba de fuego en esta contienda de egos?

Protégete con una buena armadura de amor.

Rabjor nos dio varias herramientas:

1. Para empezar, pide ayuda y protégete con una buena armadura de amor, de estima.
Y a quién pedir ayuda? A los Budas, a los seres sagrados, quién otro podría ayudarte a generar amor profundo "a prueba de bombas"?
2. Aprecia, aprecia y aprecia. Aprende a apreciar lo que tienes, las personas con las que cuentas, el acopio de amor y cuidados que te ha protegido desde que llegaste a este mundo y a quienes les debes tu supervivencia y tu vida. Y ahí les tienes, todavía.
3. Aprovecha la ocasión para meditar, con más intensidad que nunca, en la bondad de todos los seres. En cómo llegaste desnud@ y con las manos vacías a este mundo y todo lo que la vida te ha regalado y sigue regalándote -la comida con que te alimentas, la ropa con la que te vistes, la casa que habitas, las personas con las que practicar y crecer y caminar tu camino espiritual...
Y 4. Y si te pillas que ya estás empezando, otra vez, a poner la atención en las faltas de los demás, dale la vuelta a tu lente y reconoce las tuyas, porque ya sabes que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Y recuerda que has decidido adiestrar tu mente y empezar a mejorar. Así que empecemos a poner la atención en las cualidades de los demás, que eso sí que nos sirve de inspiración y ayuda.

El secreto está en generar buen corazón, amor y gratitud. Y todo irá sobre ruedas.

¿Que se cae una vez más en la cháchara de hablar temas sin sentido? Sonríe, y ya.
Tú, ni caso. Sonríe, y ya.
Y, si es posible, deja que el Dharma hable por tu boca cuando sea oportuno (y cuidado con no ser "plasta", avisa Rabjor).
Ámales, sonríe, y no hay mucho más que hacer.
Disfruta de tu aprecio por las personas que te rodean y de las condiciones con las que cuentas (de tu preciosa existencia humana), y de tu gratitud.
Practica el Dharma de estimar a los demás y todo irá sobre ruedas.

.