viernes, 28 de febrero de 2014

BENEFICIOS DE LA CONCENTRACIÓN - MINDFULNESS


“Cuando la turbulencia de las distracciones disminuye y nuestra mente se calma, surge de forma natural un sentimiento profundo de felicidad y satisfacción que nos ayuda a resolver los problemas de la vida diaria.”
Transforma tu vida
Gueshe Kelsang Gyatso





La función principal de la concentración es apaciguar la mente. Nagaryhuna dice en La preciosa guirnalda de consejos para el rey:

«De la generosidad recibiremos riqueza,
de la moralidad, la felicidad divina y la humana,
de la paciencia, hermosura,
del esfuerzo, el cumplimiento de nuestros deseos,
de la concentración, paz interior,
y de la sabiduría, la liberación de las dos obstrucciones».

Cuando nuestra mente está libre de las turbulencias de las distracciones conceptuales, permanece serena y tranquila. Cuando disfrutamos de felicidad y paz interior, nuestro deseo de buscar los objetos de placer se debilita de manera natural y nos sentimos satisfechos con facilidad.

La concentración pura nos ayuda también a mantener el cuerpo y la mente cómodos, flexibles y disponibles para practicar el Dharma. Esta disponibilidad se denomina flexibilidad [física o mental] y es uno de los beneficios principales de la práctica de la concentración. Aunque de momento meditemos con cierto grado de concentración, por lo general ésta es muy breve y débil, y la flexibilidad que resulta de ella es sutil y difícil de reconocer. A medida que nuestra concentración se vuelva más firme y estable, nuestra flexibilidad también mejorará.

La flexibilidad ha de ser intensa, firme y duradera. Si disfrutamos de flexibilidad durante las veinticuatro horas del día, nos resultará fácil realizar acciones virtuosas porque no nos cansaremos física ni mentalmente y en todo momento nos agradará escuchar las enseñanzas de Dharma, contemplarlas y meditar en ellas. Si practicamos el Dharma con alegría, alcanzaremos los cinco caminos, los diez planos y las dos etapas del tantra sin dificultad.

La flexibilidad es el verdadero antídoto contra la pereza. Según el Dharma, la pereza no es sólo el apego a dormir y a la comodidad física, sino también toda actitud reacia a efectuar acciones virtuosas. No hay tarea espiritual más importante que eliminar la pereza. Gracias a la flexibilidad, las actividades virtuosas, como la contemplación y la meditación, se convierten en un placer y no dudamos en realizarlas. La flexibilidad depende de la concentración, ésta del esfuerzo, éste de la aspiración y ésta de reconocer los beneficios de la concentración. Las personas corrientes consideran que los disfrutes del samsara, los objetos materiales y el dinero son de gran importancia e invierten mucha energía en obtenerlos, mientras que los practicantes de Dharma conocen los beneficios de la concentración y por ello se esfuerzan por cultivarla.

Con concentración podemos conseguir lo que deseemos, pero sin ella nuestra mente carece de libertad porque estará dominada por el odio, el apego y las demás perturbaciones mentales. La persona que posee una concentración virtuosa y firme puede controlar su mente y lograr que le obedezca, como un caballo bien domado cumple la voluntad de su jinete. Si nos adiestramos en la concentración, alcanzaremos la permanencia apacible, la visión superior, clarividencia y poderes sobrenaturales y finalmente completaremos el camino a la iluminación; pero si no lo hacemos, no progresaremos por los caminos y planos mahayanas, por lo que no podremos alcanzar la Budeidad. Así pues, tanto los logros mundanos como los supramundanos dependen de la concentración.


*Texto extraído de Comprensión de la mente. Gueshe Kelsang Gyatso. Editorial Tharpa.
© Gueshe Kelsang Gyatso y New Kadampa Tradition
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Para aprender más:

ADIESTRAMIENTO EN LA CONCENTRACIÓN 
Curso especial del 10 al 12 marzo + retiro de silencio: 28 abril al 1 mayo

✎ Inscripciones: https://goo.gl/ZZgNcq


⊙ En este programa, guiado por el monje budista guen Kelsang Rabjor, aprenderemos a cultivar una concentración pura mejorando sus cuatro características especiales –lucidez, claridad, convergencia y firmeza–. 
Con concentración lograremos muchos beneficios: 
 -Mejorará nuestra salud
-Disfrutaremos de paz interior y claridad mental
-Adquiriremos flexibilidad física y mental
-Nuestras acciones mentales serán poderosas
⊙ Maestro: Guen Kelsang Rabjor es el maestro principal del Centro de meditación kadampa de Barcelona. Es un monje muy querido por sus estudiantes gracias a su sencillez, sus sabios consejos, su buen humor, humildad y disciplina.
 También puedes llamarnos al 938358077 o escribirnos a info@meditarabcn.org
➥ Lugar: Centro de Meditación Kadampa en Sant Salvador de Guardiola

miércoles, 26 de febrero de 2014

SIN PROBLEMAS. ¿TE IMAGINAS?

 "Aunque deseamos ser felices en todo momento, no sabemos cómo conseguirlo y destruimos nuestra propia felicidad al enfadarnos, mantener puntos de vista negativos y albergar malas intenciones. Siempre intentamos, incluso en sueños, huir de los problemas y sufrimientos, pero no sabemos cómo liberarnos de ellos."
Budismo moderno. Gueshe Kelsang Gyatso (Prefacio)

Cuando estamos en dificultades y consideramos que tenemos un problema, si de verdad queremos resolverlo deberíamos adquirir la habilidad de identificar con claridad la naturaleza y el origen del problema. Podemos preguntarnos: ¿Cuál es mi problema? ¿Dónde está mi problema? Es muy importante aprender a responder a estas preguntas con sabiduría, puesto que si no identificamos correctamente cuál es nuestro problema y dónde está surgiendo, ¿cómo es posible que acertemos en los métodos correctos para solucionarlo? Si observamos con detenimiento nos daremos cuenta de que, por lo general, cuando nos referimos a un problema que consideramos nuestro señalamos hacia fuera: algo que se ha estropeado -nuestro coche, nuestro ordenador, nuestra relación, nuestro trabajo-, algo que no ha sucedido como esperábamos, algo que nos han dicho o han hecho que no nos ha gustado... Pero ¿cómo es posible que "mi problema" que sea algo que le está pasando al ordenador o al trabajo? ¿Mi ordenador soy yo? ¿Mi trabajo soy yo? ¿Lo que ha hecho tal persona soy yo? Entonces, ¿cómo puede ser que algo que no soy yo tenga un problema mío? El problema del ordenador y mi problema son necesariamente distintos. No pueden ser el mismo problema. El problema del ordenador es un problema inanimado y se puede solucionar con las manos, con herramientas. Es un problema externo y por tanto puede solucionarse con métodos externos. Entonces, ¿cuál es mi problema? Mi problema surge si cuando se me estropea el ordenador, el trabajo, la relación, cuando me dicen o hacen esto o aquello, experimento una sensación desagradable, dolorosa. Si el ordenador se estropea y yo no experimento una sensación desagradable, ¡no tengo un problema! 
Por lo tanto, la naturaleza de nuestros problemas son sensaciones desagradables. Y el origen de nuestros problemas es el lugar donde surgen estas sensaciones: nuestra mente, nuestro interior. De ello se deduce que los métodos para solucionar estos problemas que surgen en nuestra mente, en nuestro interior, no pueden ser métodos físicos y externos sino métodos mentales, internos. ¿Cómo puede algo que está fuera solucionar algo que está dentro? 

El origen de todos nuestros problemas, es decir, de los problemas internos, son las perturbaciones mentales o engaños, las mentes que nos producen sensaciones desagradables y dolorosas, las mentes que destruyen nuestra paz mental, nuestra felicidad. Si no tuviéramos perturbaciones mentales no tendríamos sensaciones desagradables, y por lo tanto, sería imposible tener problemas. Buda nos enseña que el origen de todas nuestras perturbaciones mentales es la ignorancia. La ignorancia es un problema interno y por lo tanto, los métodos para superarla son métodos internos. Las enseñanzas de Buda, el Dharma, son métodos científicos para mejorar nuestra naturaleza y cualidades humanas por medio del desarrollo de nuestra mente. Son métodos que nos ayudan a solucionar nuestros problemas, aprender a ser felices y hacer felices a los demás. Esto es importante para todas las personas, budistas y no budistas. 

Pon tu mente bajo el "microscopio". 
Si los nuestros problemas tienen su origen en la mente, será muy interesante empezar a observarla, no solo de manera abstracta sino mirando detenidamente nuestros engaños, analizando cómo surgen y el discurso con el que nos engañan. Si comparamos sus argumentos con la lógica irrefutable de la sabiduría, comenzaremos a darnos cuenta de lo absurdos que son esos modos de pensar. Entonces podremos empezar a deshacernos de los efectos de la alucinación en la que nos sumergen las perturbaciones mentales. Incluso cuando los engaños surgen con fuerza, será una oportunidad para conocer con más claridad al "enemigo", observar cómo actúa y cómo nos perjudica creándonos problemas. Anímate a convertirte en un científico capaz de identificar sus problemas y librarte de ellos. No es fácil pero cada pequeño avance ¡tiene tantas ventajas! Además, tenemos la sabiduría de Buda a nuestro alcance, maestros que nos la explican paso a paso, libros y amigos que nos dan un buen ejemplo. ¿Te imaginas sin problemas?

Para aprender más:
Conoce tu mente. Retiro de fin de semana: 28 feb - 2 marzo Más info: www.meditarabcn.org/retiro-para-aprender-a-meditar/
El secreto de la mente. Curso especial en BCN: 22 marzo Más info: www.meditarabcn.org/cursos/

Bibliografía: 
Budismo moderno. Gueshe Kelsang Gyatso. Descárgatelo gratis en este enlace: 

viernes, 21 de febrero de 2014

CONOCE TU MENTE


Puesto que la felicidad depende de la mente, si queremos evitar el sufrimiento y encontrar verdadera felicidad, debemos comprender la naturaleza y funciones de la mente. A simple vista puede parecernos fácil, porque todos tenemos mente y podemos reconocer nuestros estados mentales: sabemos cómo nos encontramos, si nos sentimos felices o desdichados, si tenemos las ideas claras o estamos confundidos, etcétera. No obstante, si alguien nos preguntara cómo funciona la mente y cuál es su naturaleza, lo más probable es que no supiéramos dar una respuesta apropiada, lo que indica que, en realidad, no sabemos lo que es. 

Hay quienes piensan que la mente es el cerebro o alguna otra parte o función del cuerpo, pero esto es incorrecto. El cerebro es un objeto físico que se puede ver, fotografiar y someter a una operación quirúrgica. En cambio,la mente no es un objeto material y no se puede ver, fotografiar ni operar. Por lo tanto, el cerebro no es la mente, sino una parte más del cuerpo. 
No hay nada en nuestro cuerpo que pueda identificarse con nuestra mente porque son entidades diferentes. Por ejemplo, aunque nuestro cuerpo esté quieto y tranquilo, nuestra mente puede estar ocupada con diversos pensamiento, lo que indica que nuestro cuerpo y nuestra mente no son una misma entidad. En las escrituras budistas se compara el cuerpo con un hostal y la mente con su huésped. En el momento de la muerte, la mente abandona el cuerpo y viaja a la vida siguiente, al igual que el huésped deja el hostal y se traslada a otro lugar. 
Si la mente no es el cerebro ni ninguna otra parte del cuerpo, entonces, ¿qué es? Es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender objetos. 

Es importante que aprendamos a distinguir los estados mentales que son apacibles de los que no lo son. Los que perturban nuestra paz interior, como el odio, los celos y el apego, se denominan perturbaciones mentales o engaños y son la causa principal de todo nuestro sufrimiento. Quizás pensemos que los culpables de nuestros problemas son los demás, la falta de recursos materiales o la sociedad en que vivimos, cuando, en realidad, son nuestros propios estados alterados de la mente. La esencia de la práctica espiritual es reducir y finalmente erradicar por completo todos nuestros engaños, y sustituirlos por la paz interior permanente. Es es el verdadero significado de nuestra existencia humana. 

Texto extraído de Transforma tu vida, de Gueshe Kelsang Gyatso. Capítulo 2 ¿Qué es la mente?

Para aprender más:
Conferencia gratuita: "El poder de la mente" Con guen Rabjor. Fnac l'Illa. 25 noviembre, 20h 
Más info:
http://www.meditarabcn.org/conferencias/

Bibliografía:
Cómo comprender la mente. Gueshe Kelsang Gyatso

CD Meditaciones guiadas: mente clara.
Tres sencillas meditaciones guiadas que nos ayudarán a disfrutar de claridad mental y paz interior mediante la meditación en la propia mente.

miércoles, 19 de febrero de 2014

VIAJEROS ESPIRITUALES - II

¿HABLAMOS DE LA MUERTE?

Querid@ amig@: espero que al leer este título no me hagas CLIK y me hagas desaparecer. Dame unos minutos para que intente explicarte que este tema de la muerte tiene aspectos positivos si nos hemos preparado para su llegada. Todos sabemos que vamos a morir, no lo podemos ocultar, ocurre cada día a nuestro alrededor. Es la vida misma que se acaba. Entonces ¿por qué no lo aceptamos y hablamos de ello con naturalidad?
Algunas personas dicen que los budistas somos unos pesimistas y deprimentes porque meditamos en la muerte y el sufrimiento. Si nos conoces, sabrás que no es así. Somos alegres, sonreímos a la gente desde el corazón, no estamos deprimidos ¿por qué? Porque meditar en la muerte nos hace valorar la vida, aprovecharla al máximo para superar la muerte, trascenderla y alcanzar la liberación, el Nirvana, “el estado más allá del dolor”. Esto da plenitud a nuestra vida momento a momento. Yo diría que los que se deprimen son los que no meditan en la muerte.
La sabiduría que comprende qué es la muerte, no le tiene miedo, incluso los practicantes de Dharma vemos en ella la puerta de escape de una vida impura y la entrada a una tierra pura. La hora de la muerte es de vital importancia y, si nos hemos preparado, podemos hacer como Lama Tsongkhapa, que se iluminó en el momento de morir. Esta experiencia produce un gozo extraordinario. No hay lugar para el miedo ni el dolor.

En las escrituras se dan muchos ejemplos de lo que es la muerte, a mi me emociona uno, que quiero compartir contigo: “la muerte es como un niño que se ha perdido y regresa a la casa de sus padres”. Para una persona que se ha preparado, tiene fe en su Guía Espiritual, en Buda o en otro Ser Sagrado, morir es ponerse en sus manos, para que nos cuide y nos guíe, como el niño que regresa al cariño y la protección de sus padres.

Si quieres saber TODO sobre la muerte, lo encontrarás en las enseñanzas de Buda, son explicaciones científicas que, actualmente, ya están estudiando especialistas occidentales, como en la universidad de Yale, EEUU. Sin que tengas que ir tan lejos, este sábado en el centro de C/ Girona 102 hay un curso dedicado a la muerte, para que preguntes sobre lo que quieras saber, cómo son los signos o síntomas de la muerte, qué camino recorre la mente desde que la persona deja de respirar, cómo y cuándo abandona el cuerpo, hacia dónde se dirige... ¿puede o no elegir su destino? ¿Cómo nos preparamos para morir en paz?...

Para los practicantes espirituales la meditación en la muerte les ayuda a mantener una práctica pura. Meditar en la muerte no significa imaginar que nos estamos muriendo, con los dolores de una enfermedad..., y la familia alrededor de la cama sin poder evitar nuestro fallecimiento. No, esto no sirve más que para entristecernos y ponernos a llorar de impotencia. Nuestra meditación en la muerte es observar la verdad, que todos sabemos “Puedo morir hoy, quizá muera hoy”. Este pensamiento surge de la sabiduría y nos hace vivir dando prioridad a las cosas que de verdad son importantes: dejar de aferrarnos a lo mundano, a las cosas que tendremos que dejar atrás, y preparar la mente, como el que prepara la maleta para irse de vacaciones. En la maleta de nuestra mente ponemos toda la sabiduría de 
Dharma y compasión que hemos adquirido en vida. Es lo único que podemos llevarnos y que será de gran utilidad para la próxima vida.

lunes, 17 de febrero de 2014

VIAJEROS ESPIRITUALES

En realidad, este mundo no es nuestro hogar. No somos más que viajeros que estamos de paso.
Llegamos de nuestra vida anterior y dentro de unos años, o incluso pocos días, viajaremos a nuestra próxima vida. Entramos en este mundo solos y con las manos vacías, y nos iremos del mismo modo. Todo lo que hayamos acumulado, incluyendo nuestro cuerpo, se quedará atrás. Lo único que podemos llevarnos de una vida a otra son las huellas de las acciones virtuosas y perjudiciales que hayamos realizado. Si ignoramos la muerte, echaremos a perder nuestra vida luchando por cosas que tendremos que dejar atrás y cometiendo acciones perjudiciales para conseguirlas, y nos veremos obligados a viajar a nuestra próxima vida sin otro equipaje que la pesada carga del karma negativo.

En cambio, si nuestro modo de vida se basa en una percepción realista de nuestra mortalidad, consideraremos que el desarrollo espiritual es mucho más importante que los logros mundanos y que el tiempo que permanezcamos en este mundo es una oportunidad para cultivar mentes virtuosas, como la paciencia, el amor, la compasión y la sabiduría. Motivados por estas mentes virtuosas, realizaremos acciones positivas y crearemos la causa de nuestra felicidad futura. Cuando vayamos a morir lo haremos sin miedo ni arrepentimiento porque nuestra mente tendrá la fortaleza del karma que habremos acumulado. 

Los maestros kadampas afirman que no sirve de nada tener miedo a la muerte cuando estamos a punto de morir, sino que debemos hacerlo cuando todavía somos jóvenes. Sin embargo, la mayoría de las personas hace justo lo contrario. Durante su juventud piensan: "No me voy a morir" y se comportan de manera imprudente si preocuparse de la muerte, pero cuando esta llega, se sienten aterrorizados. 
Si generamos miedo a la muerte ahora, llenaremos nuestra vida de significado realizando acciones virtuosas y evitando las perjudiciales, y de este modo crearemos la causa para obtener un renacimiento afortunado. Cuando llegue el momento de nuestra muerte, nos sentiremos como un niño que llega a casa de sus padres y moriremos de manera gozosa y sin miedo. 

Seremos como Longdol Lama, un maestro budista tibetano que murió a una edad muy avanzada. Cuando llegó el momento de su muerte, se sentía feliz. La gente le preguntó porqué estaba tan contento y él respondió: "Si me muero esta mañana, renaceré esta misma tarde en una tierra pura y mi próxima vida será muy superior a esta". Longdol Lama se había preparado bien para la muerte e incluso había elegido el lugar de su propio renacimiento. Si utilizamos nuestra vida para dedicarnos con pureza a la práctica espiritual, podremos hacer lo mismo. 

Extraído de Una vida con significado, una muerte gozosa
Gueshe Kelsang Gyatso
Editorial Tharpa (En la página de la editorial puedes leer la introducción). Disponible también en eBook
(Título original: Living Meaningfully, Dying Joyfully. Editado por primera vez en 1999)
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jueves, 13 de febrero de 2014

EL BUDA SANADOR

Si quisiéramos comprender todas las cualidades innumerables de la mente omnisciente de un Buda, no podríamos abarcar tan vasto conocimiento con la mente limitada que poseemos ahora. Para poder conocerlo, el Ser Omnisciente manifiesta los infinitos aspectos de su mente en forma de budas, arquetipos que representan su sabiduría, compasión, amor etc. De esta manera vamos adentrándonos en el conocimiento profundo de sus cualidades, bebiendo de su sabiduría. Por ejemplo, sabemos que el Buda de la purificación es Vajrasatva, el de la compasión Avalokiteshvara, el de la sabiduría excelsa Prajnaparamita. Para nosotros, estas manifestaciones son budas vivientes que nos permiten establecer un vínculo con los planos más sutiles de la mente que ha llegado a la perfección, y entrenarnos en el camino espiritual para ser como ellos.

¿Cómo aparece el aspecto sanador de la mente omnisciente? En forma del Buda de la Medicina. El Buda de la Medicina es un médico iluminado, cuya función es liberar a los seres sintientes de las enfermedades internas (odio, apego, ignorancia) y externas, que ya conocemos, por medio de sus bendiciones y poder curativo. El aspecto que muestra, de color azul, sosteniendo en sus manos un cuenco de néctar curativo y una rama de arura, una planta medicinal, es el “truco” que usa para que podamos verle y relacionarnos con él, para hacerle nuestras oraciones y súplicas, pidiendo sanarnos de cuerpo y mente.
En realidad, son siete Budas de la Medicina: sobre la coronilla del primero, llamado “Gran Rey con el resplandor de una Gema de Lapislázuli”, se encuentra el Tathagata Rey del Conocimiento Claro, de color rojo. Y así, sobre la coronilla de cada uno hay otro, de diferente color, formando un canal de luz y néctar curativo que se extiende como el arco iris alrededor de su cuerpo en un aura infinita que cubre todo el espacio.
Con la recitación de las oraciones y la correspondiente práctica espiritual, el Buda Médico nos libera de las enfermedades internas y externas, así como del daño causado por seres no humanos y nuestras propias obstrucciones y confusión.
Los siete Budas de la Medicina, movidos por su compasión, rogaron, en su momento y se comprometieron con nosotros, a sanarnos de cuerpo y mente, a través de unas promesas que hicieron y que se cumplirán en nosotros y en todos los seres, cuando conectemos con ellos con fe y el halo de luz azulada dorada que irradie de su cuerpo nos impregne de la cabeza a los pies.

MENTE Y CUERPO SANOS
KMC BCN Montserrat. 14 al 16 febrero 2014: Iniciación del Buda de la medicina
Con el maestro guen Kelsang Rabjor

www.meditarabcn.org/iniciacion-tantrica/




lunes, 10 de febrero de 2014

EL CORAZÓN DE LA PRÁCTICA

El Dharma enseña que la doctrina de Buddha es la medicina suprema que cura todo el sufrimiento físico y el dolor mental. Pero limitarnos a leer el prospecto de un medicamento no nos va a curar, si no tomamos el medicamento en realidad. Limitarnos a leer o a escuchar los textos e instrucciones de Dharma es como limitarnos a leer el prospecto de un medicamento. En cambio, contemplar y meditar formalmente en las instrucciones es como tomar el medicamento en realidad, para que pueda producir su efecto benéfico. 

¿Qué significa contemplar una instrucción de Dharma? Significa memorizar la instrucción y analizarla mentalmente en profundidad. El corazón de la práctica budista es la meditación.

miércoles, 5 de febrero de 2014

LA MEDICINA DEL DHARMA




Cuando estamos enfermos acudimos al médico, le explicamos lo que nos pasa y, de acuerdo a los síntomas que tenemos, el doctor diagnostica nuestra dolencia y nos receta una medicina adecuada para que la tomemos y nos curemos. Esto es normal, cuidamos nuestro cuerpo y, en cuanto notamos que nos pasa algo, enseguida acudimos a la consulta para que el médico nos ayude a  recuperar la salud.

Con nuestra mente deberíamos hacer lo mismo, pero no lo hacemos. la tenemos totalmente descuidada y sufrimos muchas dolencias emocionales que podrían sanarse devolviéndonos la paz y la alegría que nos hacen perder. Además, a menudo estas emociones conflictivas acaban produciendo enfermedades físicas. Si buscamos la sanación de nuestra mente, no encontraremos mejor médico que Buda Shakyamuni porque solo él ha hecho un diagnóstico claro y preciso de las enfermedades de la mente, mucho más sutiles y escondidas de lo que conocemos en general  por enfermedades mentales. Buda va más allá del conocimiento médico que posee la humanidad, tratando las dolencias de la mente en un plano espiritual, al que todavía no ha llegado la ciencia moderna. 


Cuando Buda dijo, en su primer discurso, Las Cuatro Nobles Verdades: "Conoce el sufrimiento", no se refería a ninguna patología, física o mental conocida por el hombre y que puede padecer a lo largo de su vida. Porque, tomada al pié de la letra, esta primera Verdad, resultaría un poco simple, ya que todo el mundo sabe qué le duele y conoce las cosas que le hacen sufrir. Buda quiere que comprendamos que el sufrimiento es algo más profundo que un simple dolor y que impregna toda nuestra existencia. Se refería a que debemos conocer los sufrimientos de las vidas futuras.

¿Qué es este sufrimiento? Tener un cuerpo y una mente impuros como los que tenemos, tan vulnerables al dolor, que enferman, envejecen y mueren para volver a renacer, enfermar, envejecer y morir una y otra vez. Es la rueda de la existencia; vivir en mundos impuros, como el nuestro; en los que la felicidad y el placer que podamos experimentar en estas condiciones, siempre nos dejan insatisfechos o frustrados.

Buda, como buen médico que es, diagnosticó el origen de nuestro sufrimiento: unas actitudes mentales equivocadas, llamadas perturbaciones mentales, engaños o los tres venenos: el odio, el apego y la ignorancia del aferramiento. Y para que disfrutemos de felicidad pura y eterna, nos aconsejó: "Abandona los orígenes del sufrimiento". Al tener un conocimiento completo de nuestras dolencias, nos recetó la medicina, el Dharma, que significa "aquello que protege la mente del dolor". Primero, para curarnos, nos recomendó identificar estas perturbaciones mentales, luego reducirlas paulatinamente aplicando la medicina del Dharma para, al final, erradicarlas por completo con la medicina suprema: la sabiduría que realiza la vacuidad. Nos enseñó lo que había qué practicar y cómo hacerlo, dándonos así una medicina filosófica completa, para la sanación mental.


¿Cuáles son los Dharmas-medicinas que se oponen a los engaños? Buda explicó 84 mil métodos, pero podemos resumirlos en 21 meditaciones que nos llevan gradualmente desde la enfermedad de la ignorancia hasta la curación completa del estado de la budeidad. Cada engaño tiene su antídoto que lo cura. Del mismo modo que te puedes tomar una aspirina cuando tienes dolor de cabeza, si te ves aquejado por síntomas de odio, toma la medicina del amor; que te estás enfadando, aplica la paciencia; ¿tienes apego o deseos insaciables? medita en la renuncia; que eres orgulloso, intenta ser humilde; contra el egoísmo, sé altruista, desinteresado; contra la ignorancia, sabiduría, etc... sabemos estos remedios, pero si no tomamos la medicina no nos curaremos nunca, seguiremos enfermos.


¿Cómo vamos haciendo el tratamiento de la sanación espiritual? Escuchando las enseñanzas, contemplándolas y meditando en ellas. En este proceso fundamental necesitamos la ayuda de los amigos espirituales, que actúan como las enfermeras y nos dan buen ejemplo, buenos consejos, nos dicen cómo debemos tomar la medicina del Dharma, recorren el camino con nosotros. Así vamos mejorando y ganando paz interior y, casi sin darnos cuenta porque disfrutamos esta recuperación, sanamos nuestra mente y el cuerpo. La persona que ha erradicado las perturbaciones mentales y sus impresiones de la mente, se convierte en un Buda Sanador, el Buda de la Medicina. Tú también puedes lograrlo, empieza por recibir la iniciación de bendiciones, la curación es más rápida.   

martes, 4 de febrero de 2014

ECOLOGÍA Y COMPASIÓN

"Debo mantener limpio el medio ambiente y no ensuciarlo con basura,
sino echarla en el lugar apropiado.
Además, tampoco he de contaminar el agua y la tierra que utilizan los demás." 
Guía de las obras del Bodhisatva. Shantideva. s. VIII


La naturaleza sustenta nuestra vida. Gracias a ella podemos nutrirnos, respirar y tener una buena salud. Debemos ser conscientes de su importancia en nuestras vidas y de la necesidad de cuidarla y respetarla.

En el KMC -Centro de Meditación Kadampa- de Barcelona intentamos recordar que proteger el medio ambiente es protegernos a nosotros mismos y a los demás, por ello realizamos distintas acciones para cuidarlo. Actualmente, gracias a un equipo benefactor, estamos poniendo en marcha un huerto ecológico en nuestro templo de Montserrat,en el que podremos cultivar nuestras propias frutas y hortalizas. El terreno está preparado y cubierto con una capa de paja que lo protege del frío del invierno. Cuando empiecen a llegar temperaturas más suaves se podrá comenzar a plantar y sembrar. 

A menudo, Buda y otros maestros que han mantenido vivas y puras sus enseñanzas a lo largo de la historia, han utilizado analogías que hacen referencia a la naturaleza. Por ejemplo, en el Nuevo manual de meditación, Gueshe Kelsang compara nuestro potencial de lograr sabiduría y otras buenas cualidades con semillas fértiles y nos explica la importancia que tiene la meditación y las prácticas preliminares con la importancia que tiene preparar bien el terreno para el cultivo:

"Todos poseemos la capacidad de alcanzar las realizaciones de todas las etapas del camino hacia la iluminación. Este potencial es como semillas en el campo de nuestra mente que debemos cultivar con la práctica de la meditación, pero para que esta produzca los resultados que deseamos, hay ciertos preparativos que son indispensables.
Antes de cultivar un campo es importante prepararlo bien. Primero tenemos que limpiarlo de todo lo que pueda impedir el crecimiento de las plantas, como piedras y malas hierbas. En segundo lugar, debemos enriquecerlo con abono u otros fertilizantes. Además, se necesita una temperatura y humedad adecuadas para que germinen las semillas y madure la cosecha. De igual manera, el cultivo de las realizaciones espirituales requiere cuidadosas preparaciones. Primero hemos de purificar la mente del karma negativo que acumulamos en el pasado o, de lo contrario, no podremos alcanzar realizaciones de Dharma. Después, tenemos que abastecer la mente de la energía necesaria para sostener el crecimiento de las realizaciones de Dharma por medio de la acumulación de méritos. Finalmente, hemos de estimular y mantener este desarrollo espiritual con las bendiciones de los seres sagrados."

El gran yogui Milarepa siempre observaba la naturaleza de este modo especial, extrayendo de ella enseñanzas profundas. Nuestro maestro guen Rabjor, muchas veces también nos anima a que apreciemos el esfuerzo que ponemos a la hora de meditar, sin ahogarlo con las expectativas de recoger los frutos de inmediato. Nos dice que debemos ser como una persona que ha trabajado preparando el terreno y sembrando semillas. Aunque ese día vuelva a casa con las manos vacías, se siente muy feliz, porque sabe que más adelante recogerá muchos frutos gracias al esfuerzo realizado. Así que nuestro huerto no solo puede proveernos de alimentos nutritivos y sanos, sino que si lo contemplamos junto con analogías llenas de sabiduría, nos ayudará a adquirir comprensiones y experiencia. 

En la Guía de la obras del Bodhisatva, un poema compuesto por Shantideva, este célebre maestro budista indio, explica lo importante que es cuidar del medio ambiente. Es el lugar que compartimos, y por lo tanto, cuidarlo forma parte de nuestra práctica de estimar a los demás, tener consideración por ellos y respetarlos. Consejos del s. VIII ideales para nuestro mundo moderno...



Además del huerto, en el KMC intentamos utilizar energías y sistemas sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, la caldera que usamos para el agua caliente sanitaria y la calefacción utiliza como combustible la biomasa. La biomasa vegetal es materia constituida por plantas. La energía que contiene es energía solar almacenada durante el crecimiento de las mismas mediante el proceso de fotosíntesis. Por esta razón, la biomasa, si se realiza dentro de un ciclo continuo de producción-utilización, constituye un recurso energético renovable y respetuoso con el medio ambiente. Elegir bioenergía en lugar de combustibles fósiles es una elección adecuada para reducir los efectos del cambio climático.

Y para no desperdiciar el agua, que es un bien preciado y escaso, recuperamos las aguas pluviales. Disponemos de un depósito de más de 70 mil litros en el que recogemos las aguas pluviales de la cubierta de la masía mediante un sistema de canalización del agua y la reutilizamos para las descargas de WC y para riego. Encontrarás más información de los sistemas con los que intentamos cuidar el medio ambiente en este enlace a la web: www.meditarabcn.org/centro/medio-ambiente/



Si vienes a visitarnos podrás comprobar como el respeto a la naturaleza, y a todos los seres que viven en ella, nos ayuda a ser mejores personas y a cultivar la paz mental.