jueves, 20 de marzo de 2014

¿QUIERES SER AFORTUNADO?

Que nos consideremos o no nos consideremos afortunados dependerá del valor que le demos a las cosas. En estos tiempo de crisis económica se ha hablado mucho de la crisis de valores. Es interesante hacerse este tipo de preguntas: ¿a qué le estoy dando valor? ¿cuál es mi sistema de valores?

En el libro Transforma tu vida, el Venerable Gueshe Kelsang Gyatso utiliza un ejemplo sencillo pero a la vez muy esclarecedor para demostrar que el valor de un objeto no es una cualidad intrínseca del mismo sino que depende de las necesidades y deseos de cada ser; Imagina que le damos a elegir a un perrito entre un diamante y un hueso. ¿Qué te parece que elegiría? Lo más probable es que elija el hueso porque para él un diamante no tiene ningún valor. El perrito ve el diamante y piensa que no lo necesita para nada en absoluto. 


Por lo tanto, el valor que le demos a las cosas dependerá de nuestras necesidades y nuestros deseos. Esta relación ha sido muy estudiada por economistas, empresarios, publicistas... Saben que la mejor manera de que valoremos un determinado producto es generar en nosotros el deseo y/o la necesidad de tenerlo. 

Ahora, si nos dieran a elegir entre un montón de diamantes y realizaciones espirituales -como las mentes de amor, compasión, sabiduría o cualidades internas como la generosidad, la paciencia...- ¿qué elegiríamos? Muchas personas probablemente elegirían el dinero porque desconocen el gran valor de las realizaciones espirituales, del mismo modo que el perrito desconoce el gran valor del diamante. 


Las cosas son importantes o no desde el punto de vista de lo que nos aportan. Por ejemplo, desde el punto de vista de mantener nuestra vida, la comida es importante. Todos sabemos que si no comemos, no respiramos, no bebemos, no dormimos, vamos a morir. Necesitamos comer, necesitamos ciertas condiciones para mantener nuestro cuerpo sano. Esto está muy claro. Pero, desde el punto de vista de disfrutar de felicidad estable, pura y duradera, ¿qué es lo que necesitamos? Tenemos que darnos una respuesta clara, lógica, que funcione. Por lo tanto, para lograr la felicidad que tanto deseo desde lo más profundo de mi corazón, ¿qué es lo que tiene valor? Si ahora 
respondemos: -la comida-, esta respuesta no nos sirve. La comida no tiene el poder de hacernos felices en todo momento, e incluso puede ser la causa de enfermar o morir. Además, cuanto más comemos no somos cada vez más felices. Lo mismo podría decirse del dinero, de la buena reputación, de viajar, de las relaciones y demás placeres. ¿Por qué hay personas ricas, que viajan, que tienen buena reputación, fama... y no son felices? No es una respuesta válida. No funciona. Por lo tanto, no es extraño que si esperamos que sean estas cosas las que nos ofrezcan la felicidad estable que deseamos, nos decepcionemos una y otra vez. 

Desde el punto de vista de lograr felicidad estable y duradera, las realizaciones espirituales que se logran al poner en práctica las enseñanzas de Buda, son lo que posee más valor porque son el método científico para cumplir este deseo. Eso no significa que debamos pensar que es lo único, que si las practicamos debamos sentirnos orgullosos, sino que simplemente comprendemos que poseen un valor incalculable. 


Si, por ejemplo, comprendemos el gran valor que poseen las cualidades de la mente de Buda, de forma fácil las admiraremos y de forma natural desearemos seguir su ejemplo. Con la meditación podemos aprender a buscar joyas internas en nuestra propia mente siguiendo las instrucciones correctas. Por ejemplo, podemos encontrar en nuestro interior la joya de la mente que considera a todos los seres como objetos supremos, es decir, que piensa que los demás poseen un gran valor, un valor incalculable. Por lo general, no pensamos que los demás sean tan valiosos y tampoco pensamos que poseer esta mente que los considera así tenga tantísimo valor. Por eso, para encontrar esta riqueza interna debemos seguir razonamientos especiales, diferentes. 


Para la persona que valora las realizaciones espirituales los demás son más valiosos que un universo lleno de diamantes. ¿Cómo es posible? Porque los demás le ofrecen la posibilidad de desarrollar estas cualidades internas, en cambio, un universo lleno de joyas no le puede beneficiar de este modo. Si lo analizamos detenidamente, ¿cómo vamos a cultivar el amor si no tenemos a nadie a quien amar?, ¿cómo podemos practicar la generosidad si no tenemos a nadie a quien dar o cultivar la paciencia si nadie nos perjudica? Al relacionarnos con los demás podemos mejorar nuestras cualidades espirituales y de esta manera acercarnos cada vez más a colmar todos nuestros deseos. 


Normalmente esta no es nuestra manera habitual de pensar por eso tenemos que conducir nuestra mente a buscar esta joya en nuestro corazón. Cuando la encontramos tenemos que intentar sostenerla en meditación y durante nuestra vida diaria. Se nos caerá y tendremos que volver a buscarla una y otra vez hasta que surja de forma natural. Por esto es importante conocer el recorrido de razonamientos correctos que tenemos que seguir para encontrarla. 


Así, sería maravilloso comprender que las realizaciones espirituales son nuestra verdadera riqueza, nuestra riqueza interior, porque nos ayudan en cualquier situación y son lo único que podemos llevar con nosotros a cualquier lugar, incluso a las próximas vidas. Con esta comprensión las valoraremos, las desearemos y pondremos energía en mejorarlas. 

Las personas que encuentran las enseñanzas de Buda, la joya del Dharma, las valoran y por lo tanto intentan ponerlas en práctica, son y se sienten muy afortunados. 
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Para empezar bien el año: 

Guiado por guen Rabjor. 


Para disfrutar de una vida feliz y significativa necesitamos paz mental. Si tenemos una mente apacible, seremos felices en todo momento, aunque las condiciones externas sean adversas.De lo dicho se deduce que si deseamos disfrutar de felicidad duradera, hemos de adquirir y mantener una experiencia especial de paz interior. 

En el Centro de Meditación Kadampa de Sant Salvador de Guardiola (cerca de Montserrat)
Más información e inscripciones: 
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www.meditarabcn.org 
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viernes, 14 de marzo de 2014

¿Por qué necesitamos practicar las enseñanzas de Buda?

La práctica del budismo, practicar las enseñanzas de Buda, tiene un gran valor, pero ¿por qué? 
No basta contestar a esta pregunta diciendo... porque lo ha dicho Buda, porque lo dice mi maestro, porque sí... Lo tenemos que poder demostrar con razonamientos lógicos, válidos. No se trata de decir que las enseñanzas de Buda son buenas y lo demás no, sino de contestar con exactitud a esta pregunta: ¿Por qué necesitamos practicar las enseñanzas de Buda?

La respuesta es: 
Porque queremos ser felices en todo momento. Y este deseo lo podemos cumplir solo mediante las enseñanzas de Buda, el Dharma. 

Normalmente queremos ser felices en todo momento pero no sabemos cómo conseguirlo. Todo el mundo tiene este deseo. Todo el mundo quiere ser feliz siempre, incluso cuando está soñando. Entonces, ¿cómo cumplimos este deseo? ¿Tenemos una respuesta clara? ¿Un método correcto para conseguir ser felices en todo momento? 
Quizás algunas personas dirían: Si tuviera un buen trabajo y buenas relaciones con personas que me gustan, entonces sería feliz. Otras quizás responderían: Si fuera rico y tuviera buena reputación, entonces sí sería feliz.
Pero, esto no es correcto. Desde el punto de vista de la verdad, no funciona porque muchas personas ricas y con muy buena reputación tienen mucho sufrimiento y experimentan problemas y peligros. Podemos comprobarlo. Hay muchos ejemplos. 
Cuando estamos de vacaciones quizás sentimos que somos felices. Pero esta no es una felicidad verdadera sino solo una reducción de los problemas previos. Antes de irnos de vacaciones hemos tenido muchos problemas y como algunos de ellos los hemos dejado atrás durante un tiempo, nos sentimos mejor. Pero si esta felicidad fuera verdadera, entonces podríamos decir que las vacaciones son la verdadera causa de la felicidad. Pero esto tampoco es cierto porque las vacaciones también nos causan problemas. Podemos enfadarnos, arruinarnos, tener un accidente, enfermar e incluso morir estando de vacaciones. 
El mismo razonamiento podríamos aplicarlo a todos nuestros placeres cotidianos: comer, beber, bailar, estar con nuestros amigos, tener relaciones sexuales, ir a fiestas...

Por ejemplo, si comer en sí fuera la causa verdadera de la felicidad, cuanto más comiéramos más felices seríamos. Imagina que comemos continuamente, más y más, sin parar... al final acabamos enfermos. Esto demuestra que la felicidad que sentimos cuando comemos no es felicidad verdadera sino solo una reducción de un problema previo. Por eso, cuanto más intenso sea el hambre, mayor sensación de felicidad nos dará la comida. Pero si seguimos, seguimos, seguimos comiendo, esta felicidad acaba transformándose en intenso sufrimiento. 
Entonces, ¿qué es la verdadera felicidad? En este mundo impuro nadie experimenta una felicidad verdadera. En este ciclo de vida impura nadie tiene felicidad ni libertad verdadera porque todos buscan la felicidad en el lugar equivocado. Esto podemos entender con razonamientos lógicos. Esto lo podemos comprobar analizándolo atentamente, como científicos. 

Sin embargo, podemos ser felices en todo momento mediante, y solo mediante, las enseñanzas y la práctica de las enseñanzas de Buda. Esto se debe a que la felicidad depende de una mente apacible y con la práctica de las enseñanzas de Buda podemos llegar a mantener una mente apacible en todo momento. Con la práctica de las enseñanzas de Buda podemos solucionar todos nuestros problemas diarios: nuestros problemas del apego, del enfado, de la ignorancia... Todos los problemas que destruyen nuestra paz interior pueden cesar permanentemente. Por lo tanto, podemos aprender a mantener una mente feliz en todo momento. Esta es la razón principal por la que las enseñanzas de Buda tienen un gran valor. Podemos entenderlo mediante razonamientos válidos y luego comprobarlo por nuestra propia experiencia.
Esta comprensión debemos guardarla en nuestro corazón como algo muy valioso... sin orgullo, de forma humilde, pero apreciando su gran valor.
Ahora mismo, tenemos una vida humana y hemos encontrado el Budadharma, lo cual significa que tenemos la oportunidad de practicar las enseñanzas de Buda. Esta oportunidad hace que nuestra vida humana tenga sentido. Esta oportunidad es algo muy valioso. Por lo tanto, nunca deberíamos desperdiciar esta oportunidad con actividades que no tienen sentido. 

Si entendemos y contemplamos estos razonamientos debemos llegar a la siguiente determinación: "Tengo que practicar las enseñanzas de Buda, el Dharma, con sinceridad y de forma pura ahora". Y ponemos esta determinación en práctica. 

De esta manera avanzaremos y nos guiaremos por el camino espiritual que nos lleva a la felicidad pura y duradera de la liberación y la iluminación. ¡Qué maravilla! Tenemos que adquirir la habilidad de protegernos a nosotros mismos de seguir caminos equivocados, la habilidad de dejar de buscar la felicidad en objetos erróneos, la habilidad de disfrutar de felicidad estable y duradera. 
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"La felicidad al alcance de tu mano"
Curso especial y celebración del día de la iluminación de Buda, con los maestros de meditación kadampa guen Rabjor y Elisa Valero. 

15 al 17 de abril, en el KMC Montserrat. 

Inspiración, amigos espirituales, meditación, enseñanzas... en un entorno natural que te invita a la paz.

 www.meditarabcn.org

martes, 11 de marzo de 2014

POR DÓNDE EMPIEZA EL CAMINO

¿Cuál es el verdadero propósito de la vida humana? 
Encontrar y seguir el camino correcto que lleva a la iluminación - es el verdadero propósito de la vida humana. 

¿Y cuál es el camino correcto supremo a la iluminación? 
El Alto Yoga Tantra, y en especial el Tantra del Mahamudra - es el camino correcto supremo a la iluminación. Ahora bien, la meditación del Mahamudra, que es etapa de consumación, se sostiene sobre la base de la meditación en la etapa de generación. La etapa de generación se sostiene sobre la base de la meditación en la vacuidad; y la meditación en la vacuidad se sostiene sobre la base de las meditaciones del Lamrim. Sin las meditaciones del Lamrim, no hay base para meditar en la vacuidad. Sin la meditación en la vacuidad, no hay base para meditar en la etapa de generación. Y sin la etapa de generación, no hay base real para la práctica del Mahamudra.
De aquí se ve que todo el edificio de meditación y progreso espiritual descansa sobre la base del Lamrim, las Etapas del Camino a la Iluminación. Pero, ¿sobre qué base se sostiene el Lamrim? Sobre la base de recibir instrucciones y confiar en el Guía Espiritual. Sin recibir instrucciones y confiar en el Guía Espiritual, la práctica espiritual no se puede sostener, y no hay base real para recorrer el camino que da sentido a la vida humana.
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Una oportunidad extraordinaria para introducirse o profundizar en la esencia de la sabiduría de Buda -Caminos y planos tántricos. La unión del sutra y del tantra- de la mano de dos preciosos maestros. 

Curso especial con guen Rabjor y Elisa Valero, maestros principales de Barcelona y Murcia respectivamente.
Del 28 al 30 de marzo 2014 · KMC Montserrat

Para que los seres sintientes pudiesen alcanzar la iluminación, Buda reveló dos caminos: el común y el extraordinario. En este contexto, camino se refiere a un sendero interno o realización espiritual que nos conduce a la liberación del sufrimiento, es decir, a la paz interior permanente. Buda reveló el camino común en las enseñanzas del sutra y el camino extraordinario en las de tantra.


A menudo se dice que el camino del tantra es superior al del sutra, pero para comprenderlo tenemos que estudiar a fondo los dos senderos o no podremos comprobarlo por experiencia propia. Si no estudiamos el sutra y el tantra con profundidad, no sabremos cómo practicarlos en unión y correremos el riesgo de rechazar o ignorar uno.


Algunas personas consideran que la Budeidad es una meta inalcanzable, y otras, que el mantra secreto es un camino tan avanzado que es mejor practicar solo el Sutra y otras descuidan las prácticas del sutra pensando que no las necesitan si intentan practicar las del tantra. Estas ideas erróneas son comunes hoy día y en este curso podrás descubrir el verdadero camino del tantra al que puedes llegar con la práctica del sutra.


Los maestros


Guen Kelsang Rabjor es el maestro principal del Centro Budista Kadampa Mahakaruna de Barcelona. La profunda visión espiritual y la presentación práctica y cálida de las enseñanzas budistas, hacen de guen Kelsang Rabjor un maestro admirable e inspirador.


Elisa Valero, maestra residente del Centro Budista Kadampa Sugata, practica con sinceridad el budismo kadampa desde hace años siguiendo la guía del venerable Gueshe Kelsang Gyatso. Presenta sus clases con sencillez y claridad, y consigue que las enseñanzas de Buda lleguen al corazón de sus estudiantes.


Más información e inscripciones: http://www.meditarabcn.org/cursos-montserrat/


jueves, 6 de marzo de 2014

SER COMO UN ARCOIRIS

Todo el mundo que experimentamos depende de infinitas causas y condiciones que están en continuo cambio. Cuando estas causas y condiciones cesan, el efecto que producen cesa. Nuestro cuerpo también está creado por una red inmensa de causas y condiciones. Y como todo aquello que nace debe morir. Esta es nuestra naturaleza. La muerte es una manifestación de la impermanencia de nuestro cuerpo, la desintegración final de nuestras células que ya no pueden mantener nuestra vida. Buda decía que la muerte es como una montaña enorme que se desploma en todas las direcciones. Nuestro cuerpo está cambiando continuamente. El envejecimiento es la desintegración de nuestro cuerpo a cada momento. Esto es la verdad. Es la naturaleza oculta que subyace bajo una cierta apariencia de solidez. Pero los engaños y cierta auto-complacencia nos hacen pensar que vamos a vivir para siempre. 

La impermanencia con sabiduría es una visión muy bella que nos da libertad, pero cuando tenemos ignorancia esta verdad nos da pánico, ansiedad, frustración. La ignorancia solo quiere ignorar completamente y negar esta verdad, aunque sea innegable. Es una de las razones principales por las que estamos bastante locos, sin control sobre nuestra vida, nuestros sentimientos, nuestras emociones: fingimos vivir en un entorno totalmente estable, permanente, muy cómodo, donde nada cambia, donde seguimos siendo la misma persona y donde la vida va a continuar para siempre. Este sentido de la permanencia es profundamente engañoso y destruye completamente la oportunidad de descubrir la esencia de nuestra preciosa existencia humana. De esta manera desperdiciamos la vida. No nos damos cuenta que nuestra vida es como un arcoiris que surge en el cielo cuando se reúnen ciertas causas y condiciones, pero que luego cesa... 
 Pensamos que nuestra vida es algo sólido y permanente. Nos quedamos encerrados en una vida ordinaria, pura rutina que parece normal pero que en realidad está impregnada de fragilidad. Estamos atrapados en nuestro estado confuso, rígidos y encerrados, y así no podemos mejorar. Nos identificamos y nos aferrados a un ser permanente y no encontramos motivación para cambiar, ni siquiera creemos que podemos cambiar, que tenemos un potencial extraordinario de convertirnos en seres como arcoiris, seres de sabiduría muy bellos. Y cuando el cambio es obvio entonces es traumático para nosotros, porque nos quita todo aquello sobre lo que habíamos construido "el sentido de la vida". Con la ignorancia vemos el sentido de la vida en cosas muy superficiales a las que consideramos nuestra fuente de felicidad. Nuestra casa estable, amigos estables, familia aparentemente estable, trabajo estable... y en cuanto un cambio se hace evidente nos deja estupefactos, no podemos aceptarlo, no entraba dentro de nuestros planes. Todo aquello en lo que habíamos confiado resulta que eran cosas en las que no se podía confiar. Entonces nos hundimos en un ciclo oscuro de depresión. Esta incapacidad de utilizar la impermanencia con sabiduría nos afecta profundamente y afecta profundamente a nuestra sociedad. 

Con sabiduría podemos transformar esta realidad en algo que sea liberador, en la solución a nuestros problemas, nuestra confusión y nuestro sufrimiento. Este es el poder de las enseñanzas bellas y mágicas de Buda: transformar aquello que nos causa sufrimiento en todo lo contrario, en algo liberador. Todo es nuevo a cada momento. ¿No es acaso increíble? Esto significa que a cada momento podemos cambiar, podemos mejorar, podemos encontrar experiencias nuevas, positivas. En vez de ver la impermanencia como algo oscuro lo podemos ver como una oportunidad profunda y maravillosa para cambiar. Negarla no hace que deje de existir porque es la naturaleza de la existencia. No solo nuestro cuerpo cambia momento a momento sino también nuestras sensaciones. También las sensaciones dependen de causas y condiciones: tanto las agradables como las desagradables. Un enfado, un dolor, no puede durar para siempre y parará mucho más rápido en cuanto recordemos esta sabiduría, en cuanto podamos aplicar esta sabiduría a esa sensación. Dejaremos de aferrarnos, de creer en esa apariencia como algo sólido y cesará. 
La sabiduría nos libera del dolor, destruye esta mente que tanto se aferra y que de hecho es la que produce el dolor. Normalmente cuando hablamos de la impermanencia pensamos en las cosas buenas que se acaban, pero también las difíciles se acaban. Cualquier cosa que cause dolor al final cesará. Incluso si tenemos una enfermedad crónica, mortal, cesará cuando muramos. Para aquel que se ha preparado, la muerte es una oportunidad de liberación, una oportunidad para no volver a caer en este este ciclo de renacimientos contaminados otra vez, en este ciclo en el que la ignorancia nos tiene atrapados. Si aceptamos este cambio constante podemos aprender a fluir con la experiencia, fluir con la realidad. No podemos parar el tiempo. Siempre estamos intentando hacer malabarismos, estresados y luchando en todo momento para mantener todas esas cosas que de hecho son insostenibles. Es como si estuviéramos nadando contracorriente en el río enorme del tiempo e intentamos aferrarnos a cualquier cosa para que la corriente no nos arrastre. Nos pasamos toda la vida luchando contra aquello que es inevitable. Vamos a relajarnos y a ser felices aceptando. Lo que importa es que nos sintamos bien, que nos liberemos de todo este estrés. El estrés es como una autodestrucción emocional y física. Ya no nos aferramos a los buenos momentos pero los disfrutamos sin que el apego envenene esta experiencia. 
Todo problema que aparezca en nuestra vida, si lo transformamos con la sabiduría, será una oportunidad para aprender de esa experiencia. La sabiduría va más allá del dolor, lo trasciende... 
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Iniciación de Avalokiteshvara, Buda de la compasión
Con guen Tharpa · 6-8 noviembre KMC cerca de Montserrat
Con enseñanzas de poua (transferencia de consciencia), una poderosa práctica espiritual con la que podremos beneficiar a los moribundos y difuntos, y prepararnos para que nuestra muerte sea una transición gozosa hacia una tierra pura de Buda. 

Guen Kelsang Tharpa, es un discípulo cercano del venerable Gueshe Kelsang Gyatso y lleva más de 30 años impartiendo enseñanzas. Es un ejemplo vivo del modo de vida Kadampa y un maestro extraordinario.

Disfruta de los muchos beneficios de la meditación.
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martes, 4 de marzo de 2014

SABIDURÍA: ESCUCHAR, CONTEMPLAR, MEDITAR

A menudo somos esclavos de mentes engañosas que nos mantienen atrapados en un sentido constante de fracaso, ansiando continuamente objetivos y deseos que no logramos alcanzar. Luego, para huir de esta insatisfacción, para poder escapar de este dolor, del dolor que surge de no satisfacer nuestras expectativas, nos volcamos y refugiamos en fuentes externas de estímulos. Esto en realidad no nos quita el sufrimiento sino que complica nuestra vida todavía más. Nos metemos en un ciclo de adicciones: sustancias, comportamientos obsesivos, compras, comunicación, relaciones... Es necesaria una aceptación profunda de nuestra vulnerabilidad y un deseo profundo de sanar. Necesitamos adquirir sabiduría. 
¿Qué es la sabiduría?

La sabiduría es una mente inteligente y virtuosa cuya función es eliminar las dudas y la confusión, y permitirnos entender cosas profundas y muy significativas, cosas que de hecho eliminarán las fuentes del sufrimiento de nuestra vida. Es, por tanto, el antídoto de nuestro sufrimiento. La sabiduría tiene la capacidad de eliminar todo nuestro sufrimiento. Todo. Cualquier experiencia de sufrimiento puede cesar para siempre con la sabiduría. 

La sabiduría puede clasificarse en tres. La sabiduría que surge de la escucha, la que surge de la contemplación y la sabiduría que surge de la meditación.

La sabiduría que surge de la escucha depende que escuchar o leer de una manera especial enseñanzas que posean sabiduría. ¿Cómo escuchamos? ¿Cómo podemos escuchar de manera especial, para que nuestra mente se llene de sabiduría que nos llegue al corazón, y que establezca una transformación profunda y real en nuestra vida? 

Buda nos da tres herramientas para verificar que nuestra escucha sea correcta. Para ello utiliza la analogía de un recipiente en el que deseas verter un néctar precioso. Al escuchar, nosotros somos como un recipiente sobre el que se vierte el néctar de la sabiduría. Siguiendo esta analogía, hay tes defectos que podría tener este recipiente, tres defectos que debemos evitar al escuhar:

1. Ser como una vasija boca abajo. Una vasija boca abajo ha perdido totalmente su función. No tiene sentido. No funciona. Si nuestra mente está cerrada, no es receptiva, seremos como esta vasija boca abajo. Por eso es importante que nuestra mente esté atenta, presente, sin distracciones. 

2. Ser como una vasija sucia. Cuando una vasija está sucia contamina aquello que viertes en ella. ¿A qué se refiere esta analogía? Se refiere a nuestra motivación. Por ejemplo, si escuchamos solo para comprobar que ya lo sabíamos todo. Es importante que seamos humildes, que soltemos el orgullo y sintamos profundamente la necesidad de más sabiduría. Queremos profundizar. En realidad, nunca podemos escuchar las mismas enseñanzas porque siempre somos diferentes. Si escuchamos la misma enseñanza, la segunda vez adquiriremos una experiencia más profunda porque llevamos la base de la comprensión que adquirimos en la primera vez. Deberíamos sentir que las enseñanzas que poseen sabiduría siempre son preciosas. Deberíamos sentir una necesidad de aprender como la de un niño que quiere entender de qué va su vida, de qué va todo esto que está percibiendo.  
Para ser una vasija limpia debemos sentir que necesitamos curarnos de nuestra enfermedad verdadera: la falta de sabiduría. Todos tenemos de vez en cuando algún problema físico, pero nuestra ignorancia, confusión, frustración, apego, obsesiones, envidia, orgullo... una lista enorme de mentes que están envenenando nuestra vida, que obstruyen nuestro potencial de experimentar paz verdadera, felicidad verdadera... Esa es nuestra verdadera enfermedad. Si la vida nos perturba continuamente no es culpa de la vida. El problema son nuestros pensamientos que hacen que nos resulte imposible disfrutar de la vida. El problema no está ahí fuera, está en nuestro propio corazón. Estos engaños hacen que sea imposible sentir amor hacia todos los seres, que encontremos la libertad del sufrimiento. Necesitamos la sabiduría para eliminar estos pensamientos engañosos. Con la sabiduría podremos eliminarlos totalmente. 

Las enseñanzas de Buda son una presentación totalmente científica sobre la causa y el efecto del sufrimiento.

Buda reveló que nuestra vida está impregnada de sufrimiento y que la fuente verdadera de todo este sufrimiento son nuestros engaños.  Por ejemplo, cuando nuestra mente está llena de enfado todo se vuelve incómodo, el mundo que percibimos nos desafía. No es culpa del mundo.Es nuestro enfado que está creando esta visión paranoica, que crea enemigos por todas partes. Nuestros engaños proyectan una realidad distorsionada. 


3. Ser como una vasija agrietada. ¿Cuál es la falta de esta vasija? Que no retiene lo que se vierte en su interior. Quizás tenemos una mente receptiva, humilde y una buena motivación, pero se nos olvida lo que hemos apendido. Necesitamos recordar, guardar la sabiduría, usar nuestra memoria. Es fácil olvidar la sabiduría y no aplicarla en nuestra vida. 

Así que cada vez que escuchemos enseñanzas, que leamos libros de Dharma podemos comprobar cómo está nuestra mente. ¿Está presente, enfocada? ¿Mi actitud es buena, es humilde? ¿Tengo un anhelo profundo de sanar, de adquirir sabiduría? Reconocemos cada palabra como sabiduría de Buda que nos está hablando, sanadora. Paramos y reflexionamos, intentamos llevar al corazón la esencia de lo que acabamos de leer. Cada vez que tenemos un sentimiento especial paramos y lo retenemos. 

Luego es necesario convertir esta sabiduría surgida de la escucha en sabiduría que surge de la contemplación. Esto implica aplicarla a la experiencia de la vida. Nos preguntamos: ¿Es cierto? ¿Tiene sentido? ¿Lo puedo aplicar? ¿Concuerda con las experiencias que he tenido en mi vida? Buda nos dice que tenemos que contrastar las enseñanzas con nuestra vida, con nuestras experiencias. Tenemos que analizarlo, comprobar que es totalmente lógico. 
No podemos generar la sabiduría que surge de la contemplación si primero no hemos escuchado. La sabiduría nos muestra verdades ocultas, algo que no vemos con los ojos ordinarios, que no podemos experimentar con una mente ordinaria. 


Con la contemplación, podemos encontrar el objeto con el que generar la sabiduría que surge de la meditación, el objeto con el que debemos mezclar nuestra mente para sostener esta experiencia de sabiduría. La sabiduría de la contemplación es conceptual, viene de nuestro intelecto pero no basta para eliminar los engaños profundos. Es una medicina temporal. Al meditar y enfocarnos de manera convergente adquirimos una experiencia más profunda, nos sumergimos en la sabiduría y la llevamos a nuestro corazón, donde sí tendrá el poder de transformar nuestra vida.






Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar. 
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Centro de meditación kadampa de Barcelona
www.meditarabcn.org