domingo, 13 de julio de 2014

¿Sin tiempo para meditar?

Estar ocupado no es lo mismo que estar estresado, pero a menudo, con las prisas y exigencias de la vida moderna, estamos tanto ocupados como estresados, y sentimos que no tenemos tiempo para completar nuestras tareas y mucho menos para meditar. El cansancio y el estrés nos producen tristeza, impaciencia y frustración, y perjudican nuestra salud. La mayoría de las tensiones que sufrimos tienen su origen en la mente, y muchos de nuestros problemas, incluida la mala salud, son provocados o agravados por el estrés.

La meditación correcta no solo tiene incontables y profundos beneficios, sino que además nos ahorra tiempo. Con solo practicar la meditación durante diez o quince minutos al día, podemos reducir nuestro estrés y experimentar una sensación especial de tranquilidad y bienestar, con lo que muchos de nuestros problemas cotidianos se desvanecerán. 

Aunque tengamos muchas cosas que hacer, dejaremos de tener preocupaciones y tensiones innecesarias y empezaremos a disfrutar de verdadera felicidad.


La meditación también puede ayudarnos a comprender y controlar la mente.
Por lo general, no tenemos un conocimiento claro y profundo de la naturaleza y funciones de nuestra mente y nos resulta difícil controlarla. Tenemos una mente inestable y vulnerable a las circunstancias externas, como un globo a merced del viento. Si conseguimos nuestros objetivos nos ponemos contentos, pero en caso contrario nos sentimos mal. Por ejemplo, cuando tenemos que trabajar con una persona que nos resulta desagradable, nos ponemos de mal humor y nos sentidos ofendidos a la mínima ocasión. En consecuencia, dejamos de ser eficaces en nuestro trabajo, no estamos satisfechos con él y nos estresamos.


El libro Cómo comprender la mente nos ofrece una profunda exposición de la mente y nos muestra cómo integrar el entendimiento de su naturaleza y funciones de manera práctica en las experiencias diarias para mejorar nuestra vida. El autor, Gueshe Kelsang Gyatso, es un ilustre erudito y maestro realizado de meditación reconocido internacionalmente, que ha sido pionero en la introducción del budismo moderno en la sociedad actual. Ha escrito veintiuna obras de gran importancia en las que unifica magistralmente la antigua sabiduría budista con el modo de vida contemporáneo.

La primera parte es una guía práctica para cultivar y mantener una mente positiva y abierta, nos muestra cómo identificar los estados mentales que nos perjudican y la manera de abandonarlos y reemplazarlos por otros beneficiosos y apacibles.

En la segunda parte se describen con detalle las diversas clases de mente y se revela la profundidad del conocimiento budista sobre la mente. 

Al final hay una exposición detallada sobre la meditación, que muestra que si controlamos y transformamos nuestra mente, alcanzaremos un estado duradero de gozo, que no está condicionado por las circunstancias externas.

En definitiva, si practicamos la meditación con regularidad, disfrutaremos cada vez de más paz interior. De este modo, aprenderemos a transformar los estados mentales negativos en positivos, los alterados en apacibles y los insatisfechos en gozosos.
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Para aprender más:
Con la presentación del libro Cómo comprender la mente, de Gueshe Kelsang Gyatso
Viernes 27 febrero, 19h
Fnac Arenas
Centre Comercial Arenas de Barcelona.
Gran Via de les Corts Catalanes 373-385. 08015

El conferenciante
Guen Kelsang Rabjor es el maestro principal del Centro de Meditación Kadampa de Barcelona, Mahakaruna KMC BCN y dirige los programas de estudio, los retiros y las clases de meditación que organiza el centro. Ha estudiado y practicado el budismo bajo la guía del venerable Gueshe Kelsang Gyatso desde 1994. 

La profunda visión espiritual y la presentación práctica y cálida de las enseñanzas budistas, hacen de guen Kelsang Rabjor un maestro admirable e inspirador.











viernes, 4 de julio de 2014

Recuperar un corazón roto

Tenemos que ser sabios acerca de quién creemos que somos y lo que necesitamos, o, de un modo u otro, lenta o rápidamente, nos autodestruiremos.

Desgraciadamente podemos encontrar muchos ejemplos, algunos dramáticos, del peligro que tiene ser inteligentes pero no sabios... 

Hace unos años, un conocido, se pegó un tiro después de que su coche hubiera sido embargado. También acababa de salir de un divorcio conflictivo, pero ese día sus problemas económicos le llevaron a una situación límite. A pesar de ello, tenía muchos amigos cercanos que le apreciaban y le admiraban, personas que realmente se conmocionaron y sintieron abatidas ante ese sorprendente suicidio.
Debió de haberse formado una imagen terrible de sí mismo si se odiaba lo suficiente como para “volarse de un tiro” la cabeza. La mente exageró la decepción de no cumplir sus deseos, viéndolos como la cosa más importante en el mundo, y contribuyendo a esa triste e innecesaria tragedia. 

Esa distorsión de nosotros mismos la crea la mente que exagera nuestra propia importancia y que actúa de forma perversa creándonos todo tipo de problemas e incluso haciendo que nos sea difícil aceptarnos tal y como somos, creer en nuestro potencial, sentir confianza a la hora de enfrentarnos a los problemas... Por ejemplo, en el momento en el que se produjo ese suceso tan triste, desde luego no estaban actuando el amor o la sabiduría, fueron la ignorancia, el apego, la desesperación, el desánimo... los que le hicieron crear y creer la ficción mental de quién era, es decir, un fracaso, alguien cuya vida no era ni digna de ser vivida. Sin embargo, todos sus amigos sabían que él era un hombre simpático y encantador que tenía todo para vivir, que podría haber sido incluso un bodhisatva, un amigo del mundo, si se hubiese hecho esa idea en lugar de la que se hizo aquel día trágico. Había una lección en esto para todos los que le conocieron, y para nosotros si reflexionamos con una mente abierta, aguda, valiente y profunda. 


Cuando surgen sentimientos de dolor no es inteligente negarlos o pretender taparlos con todo tipo de distracciones –aquello a lo que te resistes persiste–  sino verlos en nuestra mente como un mal momento que pasará, observándolos sin reprimirlos. Además podemos pensar: a) mis pensamientos no tienen que ser tan aterradores, son como burbujas que surgen de la mente raíz, no me matarán si no les doy crédito y desaparecerán si dejo de pensar en ellos, y b) esos sentimientos y pensamientos son vacíos – incluso más allá de ellos hay sabiduría y paz si me permito experimentarlo–. 


Un vez, la madre de una amiga, 
una mujer con los pies en la tierra, cuando estaba sufriendo por un "apegazo" debido a un amor no correspondido, le dijo que eso era igual que dejar de fumar – que los deseos cambian, vienen y van. Estos ejemplos nos puede hacer pensar acerca de cómo relacionarnos con nosotros mismos de tal manera que seamos capaces de abandonar el apego y todas las formas de dependencia y la tristeza profunda en la al final que nos hacen caer. 

Cuando intentamos dejar de fumar, o cualquier otro mal hábito, es mejor que nos identifiquemos con un no fumador que de vez en cuando tiene antojos fáciles de superar que con un fumador que de forma artificial tiene que dejar algo que es parte de él y le lleva a decidir entre un estado de necesidad y pérdida. Nadie vive así mucho tiempo, debatiéndose entre la necesidad y la pérdida, enseguida caeremos al lado del apego. Pero en el mundo invisible de nuestra mente 
infinita y creativa, que cambia momento a momento, si pensamos sabiamente, podemos ver que no necesitamos nada de ese modo, con esa ansiedad.

Podemos pensar que somos un fumador, dependiendo de tabaco para ser feliz. O podemos pensar que somos un no fumador. Cuando el deseo surge, es simplemente un hábito en el que caemos, y como no somos un fumador, lo natural es no buscar el tabaco y ver ese hábito solo como una nube temporal en el vasto espacio del cielo. Como dice Gueshe Kelsang en Tesoro de contemplación: "No deberíamos permitir que nuestros hábitos dominen nuestro comportamiento o actuar como si fuéramos sonámbulos." 


Cuando tenemos apego a alguien, a menudo nos creamos esta ficción mental: “dependo de esta persona para ser feliz. La necesito. Me siento débil sin ella." Si veo que no le causo interés, me comporto como un torpe idiota que intenta atraer su atención. Tengo un sentimiento de pérdida cuando no está en mi vida o me rechaza. La echo de menos. El futuro es vacío sin ella. Sólo ella me entiende de verdad. Si me abandona me dejará en un estado de carencia, me dejará incompleto, ansiando algo que no tendré nunca más, etc etc.


Si nos fijamos, esto no provoca una imagen agradable de nosotros mismos ni da lugar a un sentimiento genuino de alegría, sólo un alivio en las ocasiones que nos llaman y dicen, “Todo está bien, te quiero, cásate conmigo, sigo aquí, no me he muerto”, etc. Hasta que el alivio pasa, algo que tiene que ocurrir de modo natural. A ese alivio se le llama sufrimiento del cambio, sólo una liberación temporal, o distracción, de una necesidad o deseo subyacente, como rascarnos cuando algo nos pica. Además, nos agarramos con fuerza a la supuesta fuente de nuestra integridad, que se percibe como algo que está fuera y no dentro, y es como agarrarse a una cuerda quemada que inevitablemente acabará deslizándose entre nuestras manos debido a la impermanencia.


En la introducción al nuevo libro Cómo comprender la mente, Gueshe Kelsang nos ofrece una alternativa a esta manera autodestructiva de actuar, explicada de forma profunda, sencilla y magistral:

"Si controlamos el deseo, podremos sentirnos felices en todo momento. Esto es así porque el deseo incontrolado es el origen de todos los sufrimientos y problemas. Tenemos un fuerte apego a satisfacer nuestros deseos y debido al deseo incontrolado, los seres humanos creamos numerosos problemas y situaciones de peligro en el mundo." Aprendiendo a comprender nuestra mente con sabiduría podemos identificar cada vez con más claridad los estados mentales que nos perjudican. Aprendiendo a mejorar nuestra concentración, cada vez tendremos más poder para abandonarlos y reemplazarlos por otros más beneficiosos y apacibles. De este modo, podemos llegar a convertirnos en una persona cada vez más elevada hasta alcanzar finalmente el estado más elevado de todos, el de un ser iluminado. 

Es importante comprender hacia dónde nos llevan nuestros deseos, y asegurarnos que son acordes con nuestro deseo más profundo y antiguo, el deseo de ser felices en todo momento. Y mejorar nuestra concentración para poder tomar el control de nuestra mente. Esto nos hará disfrutar de verdadera libertad y nos hará realmente sabios. 


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Disfruta de los beneficios de la meditación: www.meditarabcn.org
Aquí te dejamos algunas propuestas para empezar, avanzar y profundizar:

Retiros de meditación KMC Montserrat: 

Ideales para aprender a meditar y mejorar la concentración. Una oportunidad para desconectar del ajetreo de la vida cotidiana y volver a casa renovado.

http://www.meditarabcn.org/retiro-para-aprender-a-meditar/












martes, 1 de julio de 2014

Instrucciones para empezar a meditar

Recientemente, el New York Times publicó un artículo sobre los beneficios de la meditación en el 
que se describía con detalle cómo los científicos están descubriendo que la meditación desarrolla ciertas zonas importantes del cerebro... Esta información atrajo un gran interés, cientos de comentarios y despertó la curiosidad de mucha gente que busca métodos para sentirse mejor dentro de un mundo tecnológicamente muy desarrollado pero profundamente afectado por el estrés y la insatisfacción. En los comentarios destacaba el hecho de que muchos no saben cómo empezar a meditar. Si hablas con personas que tengan experiencia y les preguntas cómo empezaron, qué les hizo desarrollar un interés suficientemente fuerte para dedicarle tiempo y energía a meditar, cada una de estas personas tendrá una anécdota diferente e interesante. Son relatos aparentemente sencillos pero que siempre van más allá de los acontecimientos superficiales de sus vidas. 

Para aprender a meditar, por supuesto, lo ideal es asistir a clases donde se ofrezcan métodos correctos y claros de cómo meditar de la mano de maestr@s cualificad@s. La meditación no es tan difícil como puede parecer si mantenemos una actitud abierta, como un niño dispuesto a aprender a caminar. Cada intento, cada pequeño paso cuenta.

Cómo comenzar

En el apéndice del libro Transforma tu vida hay un capítulo titulado ¿Qué es la meditación?, y específicamente un apartado Cómo comenzar a meditar. Ahí puedes encontrar una explicación perfecta de los primeros pasos a seguir y cómo empezar con una meditación en la respiración. Aunque sea una meditación sencilla, los efectos son muy beneficiosos. Solo concentrándote en la respiración puedes relajarte y hacer que desaparezcan la ansiedad y el estrés. 

El autor, Gueshe Kelsang Gyatso, es un meditador completamente cualificado que pasó muchísimos años haciendo retiros de meditación en el Tíbet, la India y luego en Occidente. Gracias a su experiencia en la práctica de la meditación, a la gran sabiduría que ha adquirido confiando en las enseñanzas de su maestro Kyabyhe Triyhang Rimpoché, que a su vez las recibió de su maestro y así en un linaje ininterrumpido hasta llegar a Buda, y sus esfuerzos por comprender las exigencias de nuestra vida moderna, ha preparado una presentación tan especial que miles de occidentales distraídos han encontrado todo lo que necesitan saber para tener éxito en la meditación y para transformar las dificultades de su vida en oportunidades para mejorar. Si realmente quieres empezar a meditar y a "transformar tu vida", una de las mejores cosas que puedes hacer es consultar este capítulo. 

Paso Uno ~ Sentarse

Lo primero es sentarse, es decir, parar de hacer cosas externas para disponerse a mirar hacia el interior. Para ello es bueno encontrar un lugar tranquilo donde sepas que no te van a interrumpir. Esto incluye, encontrar la fuerza de voluntad para desactivar todos esos artilugios que continuamente nos distraen. (Ya sabes a qué nos referimos :-) Una vez que nos sentimos cómodos y dispuestos a parar de interesarnos por los asuntos externos, nos colocamos en la postura correcta: ponemos la espalda recta pero no tensa, nivelamos los hombros, dejamos descansar las manos en nuestro regazo, separamos los codos del cuerpo, inclinamos la cabeza ligeramente hacia adelante y cerramos parcialmente los ojos de modo que permita que un poco de luz entre a través de las pestañas. Inclinamos la cabeza ligeramente hacia adelante y ponemos la lengua sobre la raíz de los dientes superiores, el paladar, para evitar un exceso de salivación. Esta postura se puede poner sentado en una silla o sentado sobre un cojín con las piernas cruzadas. Cada parte de la postura tiene su función específica pero lo más importante es que nos sintamos cómodos para que la postura nos ayude a concentrarnos. 

(Por cierto, la gente a veces pregunta si es buena idea meditar acostados. Con experiencia, se puede meditar incluso durante el sueño, pero a menos que tengamos un gran poder de concentración, lo más probable es que simplemente nos quedemos dormidos :-) 

Paso  Dos ~ Relajar el cuerpo 

Como nuestra vida suele estar tan llena de estrés, a menudo acumulamos todo tipo de tensiones en nuestro cuerpo. Por esto es muy útil dedicar unos momentos a relajar el cuerpo de forma consciente. Con el tiempo este paso será cada vez menos necesario ya que uno de los efectos de la concentración es mejorar nuestra flexibilidad física. Podemos ir repasando el cuerpo y e ir observando cada una de sus partes empezando por la coronilla y bajando hasta la planta de los pies. Dejamos que todo el cansancio y la tensión desaparezca e imaginamos que nuestro cuerpo se vuelve ingrávido como una pluma al viento, claro y transparente como si estuviera hecho de luz. Nos sentimos tan cómodos que parece que no estamos ahí. 

Paso Tres ~ Motivación

Antes de llevar nuestra atención a la respiración o a cualquier otro objeto de meditación, es muy importante generar una buena motivación. Para ello es muy útil pensar brevemente sobre lo que estamos haciendo y por qué. Los beneficios de la meditación son probablemente infinitos, así que puedes elegir uno o dos; aquellos que te motiven más. Por ejemplo: Con esta meditación mi mente se volverá más lúcida y clara, podré mejorar mis buenas cualidades y aprender a disfrutar de paz interior y felicidad. De este modo, tendré cada vez mayor capacidad de ayudar a los demás. Así que durante los próximos 5 o 10 o.... minutos, me voy a concentrar solo en la meditación; todo lo demás puede esperar. 
A veces pensamos que no podemos meditar, que no tenemos concentración, pero realmente, lo que más nos falta es suficiente energía y motivación. Cuando algo o alguien nos interesa... lo sostenemos en la mente con muchísima más facilidad, ¿no es cierto? 

Paso Cuatro ~ Adiestrarnos en la concentración

Gueshe Kelsang enseña lo que debemos hacer "intentamos ser conscientes de la sensación que produce el aire al entrar y salir por la nariz". A medida que respiramos, y sin pretender controlar el proceso natural de la respiración, nos iremos haciendo cada vez más conscientes de las sensaciones que produce el movimiento del aire a su paso por nuestro orificios nasales: de frescor al entrar y de más calor y humedad al salir. Sólo eso. Una vez que aparece esta sensación a nuestra consciencia, hemos encontrado el objeto de meditación. "Esta sensación es nuestro objeto de meditación. Nos concentramos en él e intentamos olvidar todo lo demás" .

Ahora, durante los próximos 5 minutos solo tenemos dos cosas que hacer :

( 1 ) No olvidarnos de la sensación de la respiración, nuestro objeto de meditación -lo que implica resistir la tentación de seguir a otros pensamientos-, (2) Cuando nos olvidemos de la respiración y nos demos cuenta de que nuestra mente se ha ido a otros pensamientos, que está divagando... suavemente pero con firmeza volvemos a llevarla hacia la respiración.

"Repetimos este ejercicio tantas veces como sea necesario hasta que la mente se concentre en la respiración". No importa cuántas veces tengamos que sacar a nuestra mente de los pensamientos que van surgiendo sin control para hacerla regresar a la respiración. Cada vez que hagamos esto, estamos entrenando nuestra atención y nuestra capacidad de concentrarnos. Es decir, estamos meditando.

Lo ideal es que llegue un momento en que de la sensación de que tu mente se ha fundido totalmente con la sensación de la respiración, como si la mente y la respiración se hubieran convertido en una única cosa, como agua que se disuelve en agua.


Paso Cinco ~ Conclusión y dedicación

Si hemos seguido las instrucciones, paso a paso, "... nuestras distracciones irán disminuyendo y experimentaremos una sensación de serenidad y relajación. Nuestra mente se volverá lúcida y espaciosa, y nos sentiremos restablecidos".
Antes de surgir de la meditación, observa la sensación de paz que estás experimentando e intenta guardarla en la memoria como si fuera un lugar al que poder regresar en el futuro, cuando lo necesites, cuando quieras. Debemos salir de la meditación con suavidad y tomando la determinación de llevarnos esta paz que hemos creado a nuestro día a día, para que este sentimiento de "felicidad y satisfacción nos ayude a resolver los problemas de la vida diaria" 


Cada vez que meditamos estamos creando causas para experimentar paz interior en un futuro, nos estamos enriqueciendo con cualidades que nos acompañarán allá donde vayamos y que constituyen nuestro verdadero tesoro. Del mismo modo que no dejarías una joya abandonada en la calle sino que intentarías guardarla con cuidado, debemos guardar la buena energía que hemos creado con nuestra meditación dedicándola para que podamos realmente llegar a disfrutar de profunda paz y felicidad estable, por nuestro propio beneficio y por el beneficio de los demás. Una persona que disfruta de paz profunda, de felicidad estable, se convierte en un valioso ejemplo, en una fuente de inspiración y en una ayuda incomparable, en este mundo que tanto lo necesita. 

Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar. 
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Centro de meditación kadampa de Barcelona
www.meditarabcn.org