lunes, 29 de diciembre de 2014

Reiníciate, medita y prográmate para un 2015 feliz

Todo en nuestra vida gira en torno a la mente.Si podemos transformar nuestra mente, podemos y vamos a transformar nuestra vida. Por esto, al empezar a meditar, podremos comprobar por propia experiencia que a medida que empezamos a tomar el control de nuestra mente, empezamos a tomar el control de nuestra vida.

El comienzo de un año nuevo es un buen momento para hacer balance y hacer nuevos propósitos.
¿Por casualidad te has hecho el propósito de aprender a meditar, de meditar más y mejor, de ser más constante, de mejorar tu concentración, de incluir la paz interior en tu vida diaria? Si es así, genial, has tomado una muy buena determinación: empezar por ti y cambiar de dentro hacia afuera.

Al meditar familiarizamos nuestra mente con actitudes, puntos de vista e intenciones positivas. Si logramos adquirir el hábito de dedicar un tiempo cada día a la meditación siempre encontraremos un lugar y un momento, cualquier momento del día, para meditar. 

Si deseas dedicar más tiempo y energía a la meditación, aquí encontrarás algún consejo extraído del modo de vida kadampa para ayudarte a ponerte en marcha ;-) y con un poco de constancia, mantener la práctica de la meditación durante el resto del año.

¡Vamos allá! 

Si eres nuevo en la meditación, al principio puedes sentir que meditar es bastante difícil porque tu mente no parece estar interesada en seguir las instrucciones. Tal vez ya has asistido a alguna clase de meditación donde el maestro dice: "concéntrate en la respiración". Las instrucciones llegan a través de la voz de un meditador experimentado, y piensas: "Bueno, eso suena bien, voy a intentarlo." Pero luego resulta que no podemos mantener la concentración. Nuestra mente se pierde en los confines del universo en un instante. Parece como si la mente se resistiera a seguir las instrucciones. A veces incluso parece como si se negara a obedecer: "Yo no voy a hacer esto. Yo no voy a meditar en la respiración. Voy a pensar en esta cosa vieja y aburrida de nuevo".



Aprovecha la fuerza del hábito y la inspiración del grupo
Cuanto más practiques, especialmente si practicas de forma regular y en grupo, poco a poco te darás cuenta de que estás empezando a disfrutar de la meditación. Después de un tiempo, realmente vas a querer meditar, e incluso, llegará un momento en que ya no te planteas la vida sin meditar. Al principio te sorprendes pensando: "¡Oh, hoy he meditado!", como si meditar fuera algo extraño o extraordinario, pero luego acabas pensando: "Oh, hoy no he meditado. Claro, por eso tengo la mente más descontrolada". Esto se debe a que gracias a la experiencia nos hacemos cada vez más conscientes de nuestros pensamientos y nos habituamos a experimentar paz interior. Hemos comprobado el efecto curativo profundo que la meditación tiene sobre nuestro cuerpo y nuestra mente, y como han mejorado nuestras relaciones con los demás. En realidad, todo mejora en cuanto tenemos un poco de control sobre nuestra mente, en cuanto disfrutamos de mayor claridad y paz interior.

No te creas al desánimo: meditar no es difícil 

¿Por qué nos parece tan difícil la meditación? En realidad, eso es lo que nos está intentando hacer creer la pereza del desánimo porque si lo pensamos con detenimiento...¿Por qué debería ser taaaaan difícil la meditación? ¿Por qué debería ser difícil enfocar la mente en la respiración, por ejemplo? Hacemos un montón de cosas que son mucho más difíciles. Utilizar el ordenador, eso es más difícil. Conducir un coche, es más difícil. Torcer nuestro cuerpo en alguna postura de yoga, es más difícil. Pero prestar atención a la sensación del aire al entrar y salir por los orificios nasales, sin duda no es algo tan complicado. Eso debería ser casi como un juego de niños. ¿Qué podría ser más simple?
Nuestra respiración ya está aquí, no tenemos que inventarla. Todo lo que necesitamos hacer es poner nuestra atención en ella y dejarla ahí. Como aparcar el coche. Aparcar el coche muy fácil - simplemente aparcas y lo dejas. Pero con la mente no pasa lo mismo. No permanece aparcada. Enseguida se va, se va. 
En realidad, lo que ocurre, es que nuestro deseo de concentrarnos no es muy fuerte y al principio no vemos con claridad qué beneficios tiene mantener nuestra atención puesta en algo tan poco excitante como la respiración. Por muy poderosa que sea nuestra mente, nunca haremos algo que no deseemos hacer. Por eso, es tan importante conocer y contemplar los beneficios de meditar

Entrenamiento mental: vuelve, vuelve, vuelve 
Al principio, la principal tarea del meditador es traer una y otra vez a la mente al objeto de la meditación, por ejemplo, la respiración. 
 "Oh, se supone que estoy meditando. Me olvidé." Y traemos a la mente de vuelta. Hacemos esto una y otra vez. (De este modo, nuestra atención y nuestra concentración se van volviendo cada vez más poderosas.)

Nuestra mente es como un perrito sin adiestrar. ¿Por qué? Hábito. Es sólo una cuestión de (mala) costumbre. Por eso nos resulta difícil. Nuestra mente está acostumbrada a ser indisciplinada y, cuando comenzamos a tomar el control, estamos empezando a ejercer la disciplina sobre la mente. 
Cuando hayamos adquirido más capacidad de concentración entonces con más facilidad podremos aprender a dirigir nuestra mente por los caminos que la conducen hacia experiencias constructivas y apacibles.

Colorea tu mente con virtud
En realidad, la meditación en la respiración es solo una preparación cuyo objetivo principal es eliminar las distracciones, calmar la mente y prepararla para llenarla de virtud (es decir, de pensamientos que produzcan paz interior y actitudes sabias, constructivas). 
Cuando meditamos, por ejemplo en el amor o en la compasión, primero tenemos que pasar algún tiempo contemplando razonamientos especiales que hagan surgir estas mentes virtuosas en nuestro corazón. Cuando hayamos logrado que se manifiesten, entonces sí podemos concentrarnos en ellas. Mezclamos nuestra mente con este sentimiento a fin de obtener una experiencia penetrante y profunda de amor o compasión. Dejamos que nuestra mente se tiña con la belleza alegre de la virtud e intentamos surgir de la meditación llevándola puesta. 

Cumple tus deseos 
Nuestras meditaciones sobre el amor, la compasión, la sabiduría... nos llevarán a donde queremos ir: a cumplir nuestros deseos de ser felices y de evitar el sufrimiento.
Ese es un viaje interior, profundamente transformador y gozoso... pero solo si perseveramos en nuestros propósitos más allá de las primeras semanas de enero :-)

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Disfruta de los beneficios de la meditación. 






domingo, 21 de diciembre de 2014

Una meditación para DAR AMOR

Hay tres clases de amor: amor afectivo, amor que estima a los demás y amor que desea la felicidad de los demás, llamado también amor desiderativo. Podemos entender en qué consiste cada uno de ellos con el ejemplo que se da a continuación. Cuando una madre se encuentra con uno de sus hijos tras un largo período de separación, se llena de alegría y siente un gran afecto por él. Este sentimiento especial es lo que se denomina «amor afectivo». La madre considera con cariño que su hijo es muy precioso y desea cuidar de él de una manera especial. A este sentimiento especial de aprecio se le llama «amor que estima a los demás». Debido a que siente estos dos tipos de amor, cuando ve que su hijo está triste genera un fuerte deseo de hacerle feliz. Este deseo de que otras personas sean felices y de ayudarles a que lo sean es el «amor desiderativo»


En Transforma tu vida, Gueshe Kelsang Gyatso describe una meditación muy poderosa para desarrollar nuestra capacidad de amar. Se titula: "Dar con amor"
(Si no has meditado nunca puedes consultar primero este artículo Instrucciones para empezar a meditar).

1. Dirigimos nuestra atención hacia los demás, y observamos que al igual que nosotros desean ser felices en todo momento pero sin embargo nunca encuentran felicidad verdadera

2. Contemplando la situación de los demás, generamos este deseo sincero: "Voy a ofrecerles la felicidad suprema de la paz interior permanente ahora mismo". De este modo, meditamos en el amor que desea la felicidad de los demás durante cierto tiempo. 


3. Luego imaginamos que gracias a este sentimiento tan puro nuestro cuerpo se transforma en una joya que colma los deseos de los demás


4. De nuestro cuerpo irradiamos infinitos rayos de luz que iluminan todo el universo y alcanzan a todos los seres, llenando su cuerpo y mente y proporcionándoles la felicidad suprema de la paz interior permanente. 

(Podemos hacer este paso de forma más extensa imaginando que los rayos de luz colman los deseos particulares de cada ser. Los seres humanos encuentran lo que necesitan: amistades, hogares acogedores, trabajos bien 
remunerados, deliciosos manjares, bonitas prendas de vestir. Los enfermos recuperan la salud, las personas recuperan la alegría, en los lugares donde hay conflictos vuelve a reinar la paz... Los animales comida y refugio, y sus temores desaparecen).

5. Pensamos con convicción que hemos proporcionado verdadera felicidad a todos los seres, sentimos gozo y nos concentramos en él durante tanto tiempo como podamos. 

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Gracias por intentar mejorarte como persona. Gracias por meditar.


Retiros #meditación #Montserrat invierno 2014-15. Experiencias que te tocarán el corazón y que te permitirán comprender que es posible abandonar hasta los hábitos negativos más arraigados y trasformarse en la persona que siempre has deseado ser: una persona profundamente #feliz y llena de buenas cualidades. 

Retiro fin de purificación. Termina bien, empieza mejor. (26 – 30 de diciembre) http://www.meditarabcn.org/retiros/retiro-fin-de-ano/

Especial fin de año. (31 diciembre – 1 de enero) http://www.meditarabcn.org/especial-fin-de-ano/


Retiro: 14 meditaciones esenciales para ser feliz (2 – 6 de enero) http://www.meditarabcn.org/retiros/especializados/#lamrim

Más información e inscripciones en este enlace a la web: http://goo.gl/MFn2Sz

Una meditación en el amor

Uno de los métodos más poderosos para meditar en el amor es contemplar la enorme bondad que hemos recibido y seguimos recibiendo de los demás. A menudo nos pasa desapercibida y nos sentimos como si nadie nos diera nada. Pero desarrollar una mirada capaz de ver la bondad oculta en todas y cada una de las cosas de las que disfrutamos es mágico: nos hace generar un gran aprecio y un enorme agradecimiento. Y es hermoso el agradecimiento, porque hace surgir sin esfuerzo un deseo de corresponder, un deseo sincero de amar. 
Meditación en la bondad de los demás
Contemplación

"Todos los seres merecen ser objeto de nuestro amor porque han sido muy bondadosos con nosotros. Nuestra felicidad temporal y última dependen de su bondad. Incluso nuestro cuerpo es el resultado de la bondad de los demás porque no lo traemos con nosotros de nuestra vida pasada, sino que se desarrolla a partir de la unión del espermatozoide de nuestro padre y el óvulo de nuestra madre. Cuando fuimos concebidos, nuestra madre nos permitió crecer en su seno, luego nos alimentó con su propia sangre y soportó numerosas dificultades y los dolores del parto. Vinimos al mundo desnudos y con las manos vacías, pero desde el primer día recibimos un hogar, alimentos, vestidos y cualquier cosa que necesitáramos. Cuando éramos un bebé indefenso, nuestra madre nos protegía de todos los peligros, nos alimentaba, limpiaba y cuidaba con cariño. Sin su amor y bondad, hoy no estaríamos vivos.
Gracias a que nos alimentó y se preocupó de nosotros, nuestro pequeño cuerpo de bebé indefenso se ha convertido en el de un adulto. Toda esta ayuda se la debemos, directa o indirectamente, a todos los seres. Por lo tanto, cada célula de nuestro cuerpo es el resultado de la bondad de los demás. Incluso aquellos que no conocen a su madre han sido amados por otras personas. El mero hecho de que hoy estemos vivos es un testimonio de la gran bondad de los demás.
Debido a que tenemos este cuerpo humano, podemos disfrutar de los placeres y oportunidades que nos ofrece. En realidad, hasta los placeres más sencillos, como dar un paseo o contemplar una puesta de sol, los disfrutamos gracias a la bondad de innumerables seres. Nuestra capacidad para valernos por nosotros mismos también se la debemos a los demás, ya que ellos nos han enseñado a comer, andar, hablar, leer y escribir. Incluso el idioma que hablamos no lo hemos inventado nosotros, sino que es el producto de la aportación de numerosas generaciones. Sin él no podríamos comunicarnos con los demás ni compartir sus ideas. No podríamos leer este libro, aprender el Dharma ni pensar con claridad. Todos los servicios a los que estamos acostumbrados, como casas, coches, carreteras, tiendas, escuelas, hospitales y cines, son el resultado de la bondad de los demás. Cuando, por ejemplo, viajamos en coche o en autobús, lo damos todo por hecho, y nunca pensamos en las personas que han trabajado para construir las carreteras que hacen posible nuestro desplazamiento.
No importa si alguna de las personas que nos ayudan no tiene la intención de hacerlo. Sus acciones nos benefician y, por lo tanto, desde nuestro punto de vista son bondadosas con nosotros. En lugar de pensar en su motivación, que de todas formas desconocemos, debemos tener en cuenta el beneficio que recibimos de ellas. Todo el que contribuye de alguna manera a nuestro bienestar y felicidad, merece nuestra gratitud y respeto. Si tuviéramos que devolver todo lo que hemos recibido de los demás, nos quedaríamos sin nada.
Es posible que pensemos que nadie nos regala nada y que tenemos que trabajar para ganar dinero. Siempre que compramos algo o comemos en un restaurante, tenemos que pagar. Puede que tengamos un coche, pero también nos ha costado mucho dinero y debemos pagar la gasolina, los impuestos y el seguro. Sin embargo, aunque es cierto que nadie nos regala nada, debemos preguntarnos de dónde procede nuestro dinero. Por lo general, aunque tenemos que trabajar para ganarlo, son los demás quienes nos ofrecen un trabajo o los que hacen negocios con nosotros, por lo que podemos decir que tenemos dinero gracias a ellos. Además, somos capaces de desempeñar un determinado trabajo porque otras personas nos han instruido. Por lo tanto, donde sea que miremos, solo encontraremos la bondad de los demás. Todos estamos relacionados en una red de bondad de la cual no podemos salir. Todo lo que poseemos, incluso nuestra vida y felicidad, depende también de la bondad de los demás.
Nuestro desarrollo espiritual y la felicidad pura de la iluminación dependen también de la bondad de los demás. Los centros de Dharma, los libros y los cursos de meditación no surgen de la nada, sino que son el resultado del trabajo y la dedicación de numerosas personas. La oportunidad que ahora tenemos de leer y contemplar las enseñanzas de Buda y de meditar en ellas depende por completo de la bondad de otros. Además, como se mencionará después, si no hubiera seres sintientes con quienes practicar la generosidad, poner a prueba nuestra paciencia o sentir compasión, no podríamos adquirir las cualidades necesarias para alcanzar la iluminación.
En resumen, necesitamos a los demás para nuestro bienestar físico, emocional y espiritual. Sin los demás no somos nadie. Pensar que podemos vivir de manera independiente en nuestro pequeño mundo no se corresponde con la realidad. Es más realista pensar que somos como una célula dentro del inmenso cuerpo de la vida, distintos de los demás, pero íntimamente relacionados con ellos. Dependemos por completo de todos los seres y ellos también se ven afectados por nuestras acciones. La idea de que es posible preocuparnos solo por nuestro propio bienestar y olvidarnos de los demás, o incluso buscarlo a costa de ellos, es absurda.
Meditación
Contemplando la ayuda que hemos recibido de los demás, hemos de tomar la siguiente resolución: «Debo amar a todos los seres sintientes porque son muy bondadosos conmigo». Después, sentiremos amor al contemplar que todos los seres y su felicidad son importantes. Intentamos fundir nuestra mente con este sentimiento durante cierto tiempo sin olvidarlo. Cuando surgimos de la meditación, hemos de mantener esta mente de amor, de manera que cuando nos encontremos con alguien, pensemos que esa persona y su felicidad son importantes. De este modo, estimar a los demás se convertirá en nuestra práctica principal.
 Ocho pasos a la felicidad © Gueshe Kelsang Gyatso y New Kadampa Tradition
También puedes encontrar esta meditación en Transforma tu vida, de Gueshe Kelsang Gyatso. 
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Gracias por intentar ser mejor persona. Gracias por meditar


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