viernes, 7 de octubre de 2016

RETIROS DE MEDITACIÓN Y DESCANSO (MI EXPERIENCIA)

(Escrito por A. P., una amiga que vino a pasar cuatro días de retiro personal. Muchas gracias, A. En tu historia encontramos inspiración para la nuestra.).

Los regalos del KMC MONTSERRAT


El día que llamé para confirmar la “reserva” en el KMC MONTSERRAT, el chico que me atendió me dijo una frase que luego comprendí perfectamente:


“Aquí estarás muy bien… yo vine como tú a un retiro y nunca me fui, jejejejejeje”


En ese momento pensé que podría ser una exageración.


Lo cierto es que luego de 4 días allí, mientras regresaba en el coche a la “normalidad”, una sensación muy fuerte me hizo llorar como una niña. Había vivido una experiencia tan hermosa y tan simple a la vez, que supongo que no quería que se convirtiera en un evento aislado de mi cotidianidad.


Fui a la masía con la típica idea de “desconectar” del estrés: proyectos, metas, deseos, necesidades… complicaciones, dificultades, frustraciones (y mejor me detengo porque ya saben de qué os hablo). Nada más lejos de lo que finalmente sucedió, pues estar allí me “re-conectó” con el más grande logro que creo haber alcanzado hasta ahora: mi consciencia espiritual.


Y aunque me he dedicado durante años a ayudar a los demás a realizar esa misma conexión, a través de las llamadas terapias alternativas, me había perdido bastante en los últimos tiempos. Bueno, ahora entiendo que perderse importa, pero más importa encontrar las formas de volver a lo esencial.


Podría concluir este texto ahora invitándoles a ir, y afirmando que si os apetece una experiencia así, este es el lugar. Sin embargo creo que me quedaría muy corta si no os cuento mis momentos favoritos. Esos que se convirtieron en verdaderos regalos:


  • Solicité dormir en una habitación compartida, con la idea de socializar. Lo cierto es que al ser pleno agosto y no haber mucho movimiento, tuve una estancia solitaria, en una antigua capilla convertida en dormitorio múltiple, con vistas al verde jardín y a Montserrat. ¡Pffff! Un regalo sin duda.


  • Una tarde recibí otro regalo, pues pude disfrutar de una conversación honesta, sanadora y hasta divertida con personas aparentemente muy distintas entre sí, sobre nuestros traumas, saboteos, miedos, rollos familiares, complejos, fracasos… con una naturalidad tan fantástica que me hizo sentir feliz. Curioso ¿no? Hablar de traumas y sentir felicidad.


  • Una cena en grupo también me dio otro regalo muy especial. De forma inesperada, durante la sobremesa, quedamos todos hipnotizados escuchando una historia maravillosa. Una chica nos explicaba cómo se hizo monja budista. Nos contaba que un amigo le preguntó una vez: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? y que ella lo supo de inmediato. Estoy segura de que a todos se nos encendió algo por dentro.

  • También fue un regalo el poder experimentar la compasión hacia las personas que conocí. Sentir esas ganas inmensas de dar. De entregar. De colaborar. A la par, sentí compasión por mí. Como si esas personas me reflejaran partes de mi misma que tengo que amar y comprender igualmente.


¡Ah sí! medité, por supuesto, en un templo que quita el aliento. Una sala amplísima con un altar acristalado que resguarda imágenes de budas verdaderamente bellas. Un espacio con una altísima energía, pues en él se recitan versos llenos de amor y se conecta de una forma intangible, la información espiritual de muchas personas. Es muy fácil amar y sentirse amado allí.


Otra cosa genial es que siendo budista, no sentí ninguna exigencia o compromiso religioso en el centro, pues está abierto a todos sin excepción. No percibí ningún sentido de superioridad ni inferioridad. El mensaje que recibí fue que todos somos tenemos el mismo potencial que los Budas y que tenemos derecho a la misma plenitud.


En fin, que la masía está llena de regalos y espero que vosotros también os déis la oportunidad de recibirlos y compartirlos. Aprovecho para dar las gracias a todas las personas maravillosas que están allí, a todos los que tienen que ver con este proyecto y a vosotros por leer todo esto.
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Retiros de fin de semana para aprender a meditar
Descubre en tu interior una fuente inagotable de felicidad

Una oportunidad para relajarse y volver a casa renovado y lleno de energía. Aprende a disfrutar del silencio y la serenidad de una mente concentrada.
Encontrarás amigos que meditan y comprobarás que tú también puedes mejorar tu concentración y sentir felicidad auténtica.


KMC MONTSERRAT
Centro de Meditación Kadampa de Barcelona
Masía Ca L'Esteve 129B. Urbanización Ca L'Esteve. Sant Salvador de Guardiola.