miércoles, 3 de mayo de 2017

“Que va, es la paz interior, que me pone guapa”.


"Ha sido una experiencia maravillosa, un paréntesis para tratar de mantener la concentración y la paz interior (¡del que te prometo que no quería salir!), y desde el que las meditaciones de todos nosotros han sido, seguro, al menos un poco más claras y gozosas." 

Estos días hemos tenido una oportunidad maravillosa para experimentar una paz y concentración más profunda. Después de 7 semanas adiestrándonos en una misma meditación, ganando familiaridad con el objeto de meditación escogido y navegando por las contemplaciones que nos llevaban a dicho objeto, cada uno hemos encontrado la manera más eficaz de analizar para llegar al sentimiento en el que nos queríamos concentrar. En casi 50 días, ese objeto de meditación se vuelve más tuyo, y poco a poco va sumergiéndose en tu mente, siendo cada vez un poquito más sencillo encontrarlo y mantenerlo unos minutos con una mente ¡sin distracciones! Pero ahora tocaba poner un esfuerzo mayor durante unos días de entrenamiento intensivo de la concentración en un pequeño retiro de silencio. 

Ya de entrada, me apetecía mucho la idea de estar unos días sin hablar y retirada de tantos ruidos y distracciones, de planes, de conversaciones, de prisas, etc. Pero a veces nuestra propia mente nos asusta, y dudaba de cómo la mía se iba a portar esos días en esas condiciones, si quizás iba a enfocarse más en dolores o malestares, o en cosas que no necesito. Pero ahí estaba el reto. 

Y entonces te das cuenta que lo que te has esforzado hasta el momento da sus resultados, y esa mente ya no es tan salvaje. ¡El elefante está siendo domado! El silencio ha sido un experimento que no ha hecho más que aumentar mi fe en estas enseñanzas y en el potencial que todos tenemos, ahí tan escondido entre el ruido y la agitación de la vida corriente, de disfrutar de una felicidad más pura, la felicidad que da la paz interior. 

Ha sido una experiencia maravillosa, un paréntesis para buscar la claridad de la mente e ignorar pensamientos y distracciones. Reducir los apegos, cada uno los suyos, y mantenernos tranquilos, en paz, conformes. Un paréntesis del que casi no quería salir, y que nos ha dado sensaciones de calma y libertad; unas sensaciones que en la medida de lo posible hay que intentar mantener ahora. 

Las meditaciones de todos nosotros han sido, seguro, al menos un poco más claras y gozosas, y nos hemos dado cuenta de las conversaciones innecesarias que a veces mantenemos. La hora de la comida por ejemplo, compartiendo mesa y quizás solamente una sonrisa, se volvió diferente. Nunca pensaba que algo así podía ser también una experiencia de paz.
“Permanecer satisfechos” ha sido muy fácil con las condiciones estupendas que hemos tenido: un entorno precioso, naturaleza, comodidades, lugares acogedores, comidas buenísimas, un centro limpio y un templo tan bendecido. Todo gracias al trabajo de los voluntarios y a nuestro querido maestro, que hacen todo esto posible. Y gracias a Gueshe-la, porque sin su guía jamás habríamos descubierto este otro universo posible. Me siento muy agradecida. 

Al volver el martes al trabajo, me han preguntado ¿qué te has hecho? ¿has ido a la peluquería?, y me ha hecho gracia porque me daban ganas de contestar “Que va, es la paz interior, que me pone guapa”. 
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