jueves, 26 de abril de 2018

¿En qué te refugias?

¿Qué es el Refugio budista? Si buscamos en el diccionario, refugio es un lugar que sirve para protegerse de un peligro, pero también la protección o amparo que una persona encuentra en otra o en algo librándola de un peligro.
Es en esta segunda acepción que entendemos las enseñanzas del Dharma sobre el Refugio, y es justo en eso en lo qué consiste esta preciosa mente.

Durante toda nuestra vida buscamos refugio, no solo para protegernos de peligros sino también de cualquier malestar. Si algo tenemos claro es que queremos ser felices y no sufrir, ¡no queremos experimentar ninguna sensación desagradable! Esto es algo en lo que todos estamos de acuerdo.

Ya de pequeños buscábamos refugio y amparo en nuestros padres, confiábamos en que velaban por nosotros y a su lado nos sentíamos seguros. Si alguno de ellos nos llevaba de su mano, sentíamos que nada malo nos podía ocurrir. Y con los años continuamente hemos ido tras diferentes objetos, personas o deseos, siempre buscando aquello con lo que “sin duda seremos felices”, como por ejemplo conseguir ser la pareja de alguien que nos gusta, encontrar el trabajo de nuestros sueños, tener éxito en nuestros negocios, o lucir la forma física con la que estaremos atractivos en el verano. Para todo ello invertimos esfuerzo y mucha energía, pero después jamás llegamos a sentirnos plenamente satisfechos y acaban por surgir nuevas metas y aspiraciones.

Incluso, si lo pensamos bien, en un solo día buscamos refugio en varias y diferentes cosas para apaciguar nuestro malestar. Por ejemplo, si tenemos calor y sed, buscamos refugio en un refresco; si nos sentimos cansados, buscamos un sofá para descansar; si llueve, nos refugiamos en un paraguas; cuando nos sentimos tristes o queremos divertirnos, llamamos a un amigo; calmamos nuestro estrés con clases de yoga; etc, etc….. ¿Quién no se ha comido un dulce por aburrimiento o ansiedad? Nos refugiamos constantemente, ¡necesitamos amparo!

Lo que ocurre es que la verdadera felicidad, que es duradera y estable, solo es posible encontrarla en la paz interior o paz mental, siendo libres de experimentar perturbaciones como el enfado, los celos, o el apego, y dejando de tener percepciones distorsionadas de la realidad. Por lo tanto todas esas condiciones externas no son un verdadero refugio último y acaban por decepcionarnos.

Los seres que han alcanzado la iluminación, es decir, la sabiduría total que les permite experimentar felicidad en todo momento y ver las cosas de la manera en que realmente existen, se denominan Budas. Las enseñanzas que dieron y dan son el Dharma, y los practicantes puros que han alcanzado realizaciones de estas enseñanzas y que nos inspiran con su ejemplo, Sangha. Estos tres se conocen como las Tres Joyas – la Joya de Buda, la Joya del Dharma y la Joya de la Sangha – y son verdaderos objetos de refugio.

Los budistas reconocemos que las tres Joyas nunca nos decepcionan y que son aquello que realmente nos puede proteger ahora y siempre. ¿De qué manera? Siendo conscientes de que, sin elección, vamos a tener que experimentar miedos y sufrimientos, como los de las enfermedades, la vejez o la muerte, y que estos continuaran en nuestras vidas futuras, comprendemos que realmente necesitamos adquirir sabiduría, cambiar nuestros puntos de vista y llevar a cabo un método para que nuestra mente esté controlada y disfrute de paz. Enseguida que ponemos en práctica las enseñanzas de Buda comprobamos que funcionan y que cada vez estamos mejor. ¡Así que confiamos en ellas para nuestro desarrollo!

La mente de Refugio se basa en el reconocimiento de que necesitamos protegernos y en la confianza o fe en Buda, el Dharma y la Sangha. Con ella, surge en nosotros la firme determinación de practicar el dharma, y poner esfuerzo en recorrer este camino interior, que es tan significativo. ¡Es una mente muy poderosa e imprescindible para poder avanzar y progresar!

Cuando sientes de corazón la protección de las Tres Joyas, te sientes especial y afortunado/a. Por fin has entrado en el camino correcto para lograr el deseo de ser feliz para siempre, y entonces solo te falta recorrerlo con alegría. Finalmente, nosotros podremos llegar a convertirnos en un objeto de refugio para todos los seres. ¿Te imaginas? 

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Este fin de semana tenemos un retiro de meditación de la práctica de refugio:

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